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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://amadeoyanak.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>amadeoyanak</title><description/><link>https://amadeoyanak.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Hechizo de amor en la noche de San Xuan</title><link>https://amadeoyanak.blogia.com/2007/032901-hechizo-de-amor-en-la-noche-de-san-xuan.php</link><guid isPermaLink="true">https://amadeoyanak.blogia.com/2007/032901-hechizo-de-amor-en-la-noche-de-san-xuan.php</guid><description><![CDATA[&nbsp; <p align="center"><strong><u>INTRODUCCI&Oacute;N</u></strong></p><p align="center"><strong><u>De Xanas, Cu&eacute;lebres, Trasgus y m&aacute;s...</u></strong></p><p align="justify">Vivir en Asturias es una delicia para los seres que la habitan.&nbsp;Se trata de&nbsp;un "para&iacute;so natural" como dicen las propagandas. Si&nbsp;vive frente al mar Cant&aacute;brico, se disfruta de sus playas, acantilados y esos paisajes marineros que conjugan en perfecta armon&iacute;a la monta&ntilde;a y el mar. Y en las monta&ntilde;as interiores, el mismo cielo tiene envidia de los habitantes de este para&iacute;so y las nubes bajan hasta las laderas de las monta&ntilde;as para acomodarse all&iacute; todo el tiempo que pueden antes de desaparecer. </p><p align="justify">Los bosques asturianos tienen un encanto especial y los seres mitol&oacute;gicos que en ellos habitan se esconden en las fuentes, las cuevas y caminan entre las brumas para que quienes los descubran no puedan tener total certeza de haberlos visto.</p><p align="justify">Esta es una historia tan real y palpable como una xana. Mi madre me la contaba de peque&ntilde;a cuando hac&iacute;a alguna travesura. En mi mente infantil y en mi memoria quedaron grabadas esas im&aacute;genes que ahora revivo y comparto con ustedes con alg&uacute;n agregado de mi parte.</p><p align="justify">Antes de comenzar con la historia, perm&iacute;tanme contarles qui&eacute;n es qui&eacute;n en la mitolog&iacute;a astur.</p><p align="justify"><strong><u>Las Ayalgas o Atalayas</u></strong>: Aunque en las descripciones de los primeros estudiosos se utiliza el nombre para los tesoros, (ayalga = alhaja) mientras a las j&oacute;venes doncellas que los custodian son conocidas como atalayas o ayalgas, semejantes a las xanas por su juventud, aunque no tan bellas. Parece que se diferencian de &eacute;stas en que las atalayas son mujeres y est&aacute;n siempre encantadas, mientras que las xanas no son humanas y rara vez estan encantadas. Debido a su penosa situaci&oacute;n, presentan habitualmente una expresi&oacute;n de gran tristeza, cantando bellas pero melanc&oacute;licas canciones, mientras el Cu&eacute;lebre permanece atento a sus movimientos, excepto el d&iacute;a de San Juan,&nbsp;cuando entra en un sopor irresistible, momento en el cual es posible desencantarlas.</p><p align="justify"><strong><u>La xana</u></strong> es el nombre que reciben&nbsp; las hadas en Asturias. Representan una entidad et&eacute;rea de cuerpo juncal, cabellos rubios y ojos claros. Vive en las fuentes y se aparece a los caminantes reflejada en las aguas cuando estos acuden&nbsp;para apagar su sed. Son unas criaturas constructoras a las que se les atribuye la edificaci&oacute;n de muchos d&oacute;lmenes, que seg&uacute;n la creencia popular no son m&aacute;s que los vestigios de los grandiosos palacios que erigieron<strong>.</strong></p><p align="justify"><strong><u>El Trasgu</u></strong><strong>: </strong>Este es el personaje equivalente al trasgo, que se conoce en el resto de Espa&ntilde;a. Es una especie de duende travieso y juguet&oacute;n, cojitranco y de corta estatura que por las noches se cuela en las casas para hacer las tareas pendientes y colocar las cosas en su sitio o, si est&aacute; malhumorado,&nbsp; romper objetos o cambiarlos de sitio&nbsp;con objeto de&nbsp;crear confusi&oacute;n... Viste un gorro colorado,&nbsp;y&nbsp; un traje del mismo color. Tiene cuernos, rabo y un agujero en la mano por el&nbsp;cual se le escapa el grano que el aldeano le ofrece para hacerle&nbsp; rabiar. Adem&aacute;s de colarse en las casas, tambi&eacute;n lo hace en las cuadras del ganado al que molesta despertando a los due&ntilde;os de los animales&nbsp; por el revuelo y los ruidos.</p><p align="justify"><strong><u>El</u></strong> <strong><u>Cu&eacute;lebre</u></strong> es un animal fant&aacute;stico con cuerpo de serpiente y alas de murci&eacute;lago,&nbsp; lleno de escamas y tiene una larga cola. Se asemeja a un drag&oacute;n o una serpiente alada. Emite silbidos muy molestos siendo muy temido por los hombres que viven en las proximidades de su guarida, los cuales, para darle caza, han de atravesarle&nbsp; la garganta que es su &uacute;nico punto vulnerable, pues esas escamas que protegen su piel son excesivamente duras y resistentes.</p><p align="justify">Vive en los bosques y cuevas y en la orilla de los r&iacute;os: su labor es guardar a las xanas y proteger los tesoros. Se alimenta de personas&nbsp;o ganado y cuando llega el fin de su vida terrenal se va a morir al mar, en cuyas profundidades custodia tesoros durante toda la eternidad.</p><p align="center"><strong><u>HECHIZO DE AMOR EN LA NUECHE DE SAN XUAN</u></strong></p><p align="right"><strong><em>A mis padres, que me inculcaron</em></strong></p><p align="right"><strong><em>el amor por Asturias y sus tradiciones.</em></strong></p><p align="right"><strong><em>A Xana y a &nbsp;todo el pueblo astur.</em></strong></p><p align="justify">Claudio hab&iacute;a conocido a Xuli&aacute;n en la fiesta de unos amigos comunes, y siendo un hombre que siempre se hab&iacute;a sentido atra&iacute;do por la mitolog&iacute;a de los diferentes pueblos, escuch&oacute; con mucha atenci&oacute;n a aquel asturiano que narraba historias fant&aacute;sticas sobre hadas, duendes, brujas y dem&aacute;s personajes que pululaban por los bosques de Asturias. Luego de aquellas narraciones fant&aacute;sticas, Claudio y Xuli&aacute;n se quedaron hablando durante horas.&nbsp;Al&nbsp; retirarse,&nbsp; dijo Xuli&aacute;n:</p><p align="justify">"Ven y pasea por los bosques de Asturias durante la noche de San Xuan. Quien sabe; quiz&aacute;s te hechice una Xana o una Atalaya y no puedas abandonar nuestra tierra..."</p><p align="justify">Esas palabras quedaron resonando en la&nbsp;cabeza de Claudio.&nbsp; Estaban en plena primavera a finales de Abril, as&iacute; que faltaban casi dos meses para esa m&aacute;gica noche.</p><p align="justify">La segunda semana de Mayo, ya en tierras asturianas, comenz&oacute; a viajar y a "estudiar" todo lo referente a su mitolog&iacute;a. &Eacute;l sab&iacute;a que estos personajes no exist&iacute;an, pero algo le dec&iacute;a que deb&iacute;a seguir investigando y aprendiendo lo &nbsp;m&aacute;s que&nbsp;pudiera.</p><p align="justify">As&iacute; se enter&oacute; m&aacute;s profundamente de que las xanas eran seres encantados, parecidos a las hadas y de una belleza sin igual. Se diferenciaban de las Atalayas en que estas eran seres humanos, mujeres encantadas; casi siempre hermos&iacute;simas princesas. Ambas estaban custodiadas por el Cu&eacute;lebre. Muchos m&aacute;s seres mitol&oacute;gicos fue conociendo Claudio: el <em>Nuberu</em>, el <em>Busgosu</em>, el <em>Dia&ntilde;o Burl&oacute;n</em>, la <em>G&uuml;estia</em>, el <em>Trasgu</em>, las <em>Bruxas</em>...</p><p align="justify">En todo eso iba pensando aquella ma&ntilde;ana mientras sub&iacute;a la monta&ntilde;a por el estrecho camino trazado por los caminantes y los carros. No hac&iacute;a calor, pero aquella caminata le hab&iacute;a dado sed y le hab&iacute;an indicado que un poco m&aacute;s adelante encontrar&iacute;a una "fonte" (fuente) donde podr&iacute;a beber. La divis&oacute; a lo lejos y a ella se acerc&oacute;. Cuando ten&iacute;a sus labios posados en el agua, abri&oacute; los ojos y vi&oacute; el reflejo de una joven de ojos verdes, cuyo rostro de gran belleza&nbsp;enmarcaba&nbsp;su largu&iacute;simo cabello rubio. Se sobresalt&oacute; y mir&oacute;&nbsp;por encima de&nbsp;su hombro, pero nadie estaba all&iacute;. Esper&oacute; unos segundos, volvi&oacute; a mirar en el agua, y all&iacute; estaba la hermosa ninfa, mir&aacute;ndole con cierta picard&iacute;a y desfachatez. </p><p align="justify">Claudio qued&oacute; inm&oacute;vil por la emoci&oacute;n y la sorpresa; ante sus ojos fue desapareciendo lentamente la imagen de la joven. Casi corriendo, lleg&oacute; al pueblo de Villabolle donde estaba hospedado, y le cont&oacute; a Jes&uacute;s, su anfitri&oacute;n, lo sucedido. </p><p align="justify">"Tranquilo hombre, tranquilo. S&oacute;lo has visto a So&ntilde;ada, la xana que vigila el tesoro de la fonte de Francos. No te har&aacute; da&ntilde;o, pero puede usar sus encantos para enamorarte y eso s&iacute; es peligroso. Cu&iacute;date, no la mires si vas a beber agua all&iacute;, y sigue tu camino".</p><p align="justify">Claro que decirle que no fuera era&nbsp;como una clara invitaci&oacute;n a que siguiera haci&eacute;ndolo. Se fue a su sencilla habitaci&oacute;n a dormir con el rostro de So&ntilde;ada en su mente. Fue quit&aacute;ndose&nbsp;la ropa y dobl&aacute;ndola ordenadamente, as&iacute; como el resto de sus pertenencias.&nbsp; A medida que las sacaba de los bolsillos iban a parar al caj&oacute;n que oficiaba de mesita de noche... Se acost&oacute; en el camastro y luego de innumerables vueltas, se durmi&oacute;. Entre sue&ntilde;os le pareci&oacute; o&iacute;r ruidos extra&ntilde;os, pero no lograron despertarlo. Al d&iacute;a siguiente, cuando ya asomaba el sol, se desperez&oacute; mientras el canto del gallo segu&iacute;a anunciando el nuevo d&iacute;a. </p><p align="justify">Se sent&oacute; en la cama y, al mirar de reojo el caj&oacute;n,... &iexcl;se sobresalt&oacute;! Todos sus objetos estaban fuera de lugar y le faltaba el reloj. No entend&iacute;a nada: los habitantes de aquella casa eran personas honorables y de confianza.&nbsp; Neg&aacute;base a pensar que alguno de ellos hubiera &nbsp;entrado a su habitaci&oacute;n para hacer aquel desastre estando &eacute;l&nbsp;ni sin estar. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido?</p><p align="justify">Pas&oacute; a la cocina para desayunar. En una peque&ntilde;a mesa frente a la lumbre, estaba Jes&uacute;s sentado en un banco&nbsp;saboreando una humeante taza de caf&eacute;. El pan de Grandas estaba siendo cortado por su esposa Mar&iacute;a, con una maestr&iacute;a que solo la costumbre de repetirla varias veces al d&iacute;a pod&iacute;a dar.</p><p align="justify">-"Buenos d&iacute;as", salud&oacute; Claudio.</p><p align="justify">-"Buenos d&iacute;as: adelante. Tome asiento. &iquest;Le sirvo un caf&eacute;?", pregunt&oacute; sol&iacute;cita la due&ntilde;a de casa.</p><p align="justify">-"S&iacute;, por favor. Muchas gracias".</p><p align="justify">-"&iquest;Qu&eacute; le sucede Claudio? Parece que haya pasado algo... &iquest;est&aacute; bien?", le dijo Jes&uacute;s con gesto preocupado.</p><p align="justify">-"Bueno... la verdad es que...", no se animaba a contar lo sucedido y, bajando la mirada, call&oacute;.</p><p align="justify">-"Vamos, cuente, quiz&aacute;s le podamos ayudar".</p><p align="justify">-"Ver&aacute; usted... no s&eacute; qu&eacute; pas&oacute;, pero... esta ma&ntilde;ana encontr&eacute; mis pertenencias fuera de lugar, y me falt&oacute; el reloj. Soy una persona ordenada: s&eacute; c&oacute;mo coloco mis cosas cuando me acuesto y estaba todo revuelto".</p><p align="justify">-"Ese fue el Trasgu", dijo Mar&iacute;a sin titubear. "En mi cocina tambi&eacute;n encontr&eacute; desorden y de noche hubo estropicio de ollas y sartenes. Pero ya lo arreglar&eacute; yo"</p><p align="justify">-"Pero... pens&eacute; que el Trasgu no exist&iacute;a, que era una leyenda, un mito", dijo Claudio sin salir de su asombro.</p><p align="justify">-"Pues s&iacute;; existe querido amigo. Si no&nbsp;&iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a explicar lo que pas&oacute;?," le dec&iacute;a Jes&uacute;s mientras revolv&iacute;a el caf&eacute;- "Su reloj aparecer&aacute; donde menos lo imagine".</p><p align="justify">El desayuno transcurri&oacute; escuchando la explicaci&oacute;n de Mar&iacute;a; le contaba que para que el Trasgu no molestara m&aacute;s, se le daban tres tareas, imposibles de cumplir para que &eacute;l&nbsp; que es tan orgulloso, al no poder hacer lo que se le mandaba, se marcha frustrado y deja de molestar. Las tareas encomendadas eran: llenar con agua de mar una cesta de mimbre, convertir en blanco una piel o "peleyu" negro de carnero, y por &uacute;ltimo llevar media copa de licor en su mano izquierda o bien recoger con esa mano el cereal que estaba desparramado en el suelo. El Trasgu tiene un agujero en&nbsp;la mano izquierda, as&iacute; que, cuando intenta agarrar l&iacute;quidos o cosas peque&ntilde;as, estas se le escapan por &eacute;l.</p><p align="justify">Claudio no pod&iacute;a creer que esto le pasara a &eacute;l&nbsp;y estuviera conviviendo con seres mitol&oacute;gicos. Sumido en esos pensamientos, dirigi&oacute; sus pasos hacia la orilla del bosque. La naturaleza fue generosa con el suelo asturiano y le regal&oacute; una inmensa variedad de &aacute;rboles. Es com&uacute;n encontrar abedules, avellanos, tejos, casta&ntilde;os, sauces, nogales, robles, encinas... y mirando su suelo se ven hierbas medicinales y tambi&eacute;n m&aacute;gicas, como la ruda, la valeriana o la verbena, por solo nombrar tres de ellas.</p><p align="justify">Una densa nube estaba cubriendo el bosque, lo que no permit&iacute;a distinguir claramente qu&eacute; hab&iacute;a unos metros m&aacute;s adelante, as&iacute; que cuando vi&oacute;&nbsp;moverse algo&nbsp;entre los &aacute;rboles, pens&oacute; que ser&iacute;a un corzo. Se par&oacute;, agudiz&oacute;&nbsp;la vista&nbsp;y distingui&oacute; una figura humana. Era... &iexcl;una mujer! Vest&iacute;a ropajes antiguos; un vestido de terciopelo azul que le llegaba a los tobillos, con las mangas largas y ajustadas. Su cabello dorado ca&iacute;a m&aacute;s abajo de su cintura y&nbsp;cantaba algo que no terminaba de comprender, pero que sonaba doloroso. Le grit&oacute; que se detuviera y ella lo hizo, mientras que se daba vuelta y le miraba de frente: ten&iacute;a un rostro bell&iacute;simo, dulce y triste, muy triste. Parec&iacute;a que estuviera a punto de llorar. Cuando estaba a pocos metros de ella, la chica comenz&oacute; a correr y desapareci&oacute; entre la bruma y los &aacute;rboles...</p><p align="justify">Una vez m&aacute;s debi&oacute; recurrir a Jes&uacute;s que le explic&oacute; con una paciencia infinita:</p><p align="justify">-"S&iacute;; es Nadia, una princesa mora encantada que vaga por el bosque. Dicen que guarda los tesoros de Ricard&iacute;n, escondidos en una cueva cerca de Escanlares. Como todas las Atalayas, est&aacute; esperando que un hombre rompa su hechizo y pueda volver a ser un ser humano normal. Pero a&ntilde;o tras a&ntilde;o llega la fiesta de San Xuan y nadie logra desencantarla..."</p><p align="justify">Tras aquella declaraci&oacute;n, Claudio iba d&iacute;a a d&iacute;a al bosque con la esperanza de volver a ver a aquella hermosa princesa. Pero esta no aparec&iacute;a, as&iacute; que, luego de varias horas de espera, se retiraba cabizbajo de camino al pueblo.</p><p align="justify">Mientras que Claudio consum&iacute;a sus d&iacute;as entre la fonte y el bosque, varios ojos se fijaban en &eacute;l. Por un lado So&ntilde;ada, la xana traviesa que se hab&iacute;a encaprichado con aquel hombre andaba siempre junto a Nadia. Juntas le persegu&iacute;an sin ser vistas y&nbsp; hac&iacute;an alguna travesura que&nbsp;pon&iacute;a una sonrisa en la boca de&nbsp;Nadia, siempre triste y melanc&oacute;lica.</p><p align="justify">So&ntilde;ada era una xana como otras tantas; bella, sonriente, joven... pero se diferenciaba del resto por ser&nbsp; traviesa. El Cu&eacute;lebre que la cuidaba, deb&iacute;a estar siempre atento a esta ninfa que le sacaba escamas de todos los colores tratando de mantenerla a raya. So&ntilde;ada hab&iacute;a encontrado una compa&ntilde;era de juegos y travesuras en Nadia, siempre&nbsp; tratando de animarla, aunque le resultaba muy dif&iacute;cil. As&iacute; que cuando vio a Claudio y estando tan cerca la esperada fiesta de la noche de San Xuan, trat&oacute; de&nbsp;idear un plan para que &eacute;l pudiera desencantarla, pero antes... se divertir&iacute;a con &eacute;l, aunque fuera un poquito. </p><p align="justify">La idea de entrar&nbsp;en la casa y revolver&nbsp;cada cosa&nbsp;haciendo pensar a todo el mundo que hab&iacute;a sido el Trasgu, fue brillante. El asombro de aquel joven forastero al encontrar el reloj en la fonte, el ver su cara desencajada por la sorpresa,&nbsp;supo que s&oacute;lo por eso hab&iacute;a valido la pena&nbsp;tal travesura. La mejor parte era que nadie sospechaba de ella y todos culpaban al Trasgu.</p><p align="justify">Faltaban pocos d&iacute;as para la fiesta de San Xuan y la primavera ya se sent&iacute;a cercana. Las flores y el bosque comenzaban a reverdecer mostr&aacute;ndose esplendorosos. Las ninfas de los bosques se dedicaban a cortar flores y fabricarse coronas&nbsp;para adornar sus cabezas, o prend&iacute;an flores en sus largos y dorados cabellos...</p><p align="justify">Claudio hab&iacute;a logrado&nbsp; ver de nuevo a ambas ninfas otras veces, pero jam&aacute;s pudo entablar contacto directo con ellas. Siempre se escabull&iacute;an o desaparec&iacute;an en el bosque sin dejar rastro. Desde la primera vez que vio a Nadia en el bosque entre la bruma, el triste rostro de aquella mujer hab&iacute;a logrado enamorarlo y no pod&iacute;a quitarla de su mente. Sab&iacute;a que era algo imposible, pero quer&iacute;a creer que &eacute;l la podr&iacute;a salvar quit&aacute;ndole aquel hechizo. No sab&iacute;a ni qu&eacute; ni c&oacute;mo ten&iacute;a que hacer para lograrlo, pero lo averiguar&iacute;a. </p><p align="justify">Lo que tambi&eacute;n ten&iacute;a extra&ntilde;ado a este hombre, es que continuaban desapareciendo objetos de la casa donde &eacute;l estaba, adem&aacute;s de los ruidos nocturnos y el desorden que se produc&iacute;a&nbsp;un d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n.</p><p align="justify">&Eacute;l sigui&oacute; investigando d&iacute;a a d&iacute;a, preguntando, consultando libros y a las gentes de los pueblos. As&iacute;, reuniendo informaci&oacute;n de varios lados pudo saber que para librar del hechizo a Nadia necesitar&iacute;a la ayuda de una <em>bruxa</em> (bruja) que practicara la magia teurgia (blanca). Las bruxas que practicaba la magia goecia (negra) hac&iacute;an hechicer&iacute;as y ritos sat&aacute;nicos, utilizando para estos fines los libros grimorios, como por ejemplo el libro de San Cipriano que era el m&aacute;s usado y al que todos llamaban "Ciprianillo".&nbsp;Contaba la tradici&oacute;n popular que el 30 de abril, incluso en ese a&ntilde;o, <em>les bruxes </em>preparaban un ung&uuml;ento que&nbsp;al frot&aacute;rselos &nbsp;en las ingles les permit&iacute;a volar en sus escobas. Por supuesto que siempre&nbsp;se encontraba&nbsp;alg&uacute;n vecino que hab&iacute;a visto alguna y hasta estaba dispuesto a dar su descripci&oacute;n.</p><p align="justify">En el pueblo de Francos viv&iacute;a una <em>bruxa</em> llamada Celeste. Quiz&aacute;s ella le podr&iacute;a ayudar, porque&nbsp; dijeron que era una <em>bruxa</em> "buena". As&iacute; que tom&oacute; las pertenencias con las que sol&iacute;a salir a dar sus vueltas y se encamin&oacute; al pueblo. Una vez all&iacute; encontr&oacute; vecinos amables que le indicaron la ubicaci&oacute;n exacta de la casa. No tuvo mayores problemas en reconocerla. <em>Les bruxes</em> como Celeste eran ampliamente respetadas en los pueblos y a&uacute;n lo siguen siendo.</p><p align="justify">Al llegar, golpe&oacute;&nbsp;con sus manos la puerta de la casa y not&oacute; que las ten&iacute;a h&uacute;medas. No quer&iacute;a admitirlo, pero estaba sumamente nervioso. La puerta se abri&oacute; con un ligero quejido de goznes y apareci&oacute; una mujer de mediana edad, muy bonita, con el cabello negro&nbsp; recogido en un mo&ntilde;o y vestida como cualquier otra mujer del pueblo. Claudio qued&oacute; descolocado. Aquella se&ntilde;ora no era lo que &eacute;l esperaba encontrar...</p><p align="justify">-"Buenos d&iacute;as se&ntilde;or" le dijo con una amplia sonrisa.</p><p align="justify">-"Bu... buenos d&iacute;as"contest&oacute; quit&aacute;ndose el sombrero y sin dejar de mirarla.</p><p align="justify">-"&iquest;Puedo hacer algo por usted?" No recibi&oacute; contestaci&oacute;n, a lo que agreg&oacute; "S&iacute;, estoy segura que puedo. Pase adelante..."</p><p align="justify">La mujer&nbsp;le franque&oacute; la entrada&nbsp;y &eacute;l no dud&oacute; en traspasar el umbral de la casa.&nbsp;Consist&iacute;a en&nbsp;una habitaci&oacute;n sencilla donde&nbsp;se encontraba&nbsp;la lumbre&nbsp;sobre la que colgaba&nbsp;una olla. Diversos olores impregnaron su nariz. Eran casi todos aromas conocidos de plantas, flores, &aacute;rboles y hierbas. All&iacute; hab&iacute;a piedras para espantar culebras, para quitar el mal de ojo, plantas para los amores y curar diferentes enfermedades; flores para perfumar y l&iacute;quidos desconocidos por &eacute;l. Frascos, recipientes y&nbsp; un mortero completaban aquel "laboratorio". Si la mujer no era lo que &eacute;l imaginaba&nbsp;que ser&iacute;a&nbsp;una <em>"bruxa", </em>el interior de la casa era similar a la idea que &eacute;l ten&iacute;a de c&oacute;mo&nbsp;pod&iacute;a ser&nbsp;el lugar donde ellas fabrican sus pociones, brebajes y dem&aacute;s.</p><p align="justify">"Tome asiento. No hace falta que me diga su nombre, es usted muy popular en toda la comarca por haber atra&iacute;do a varios seres m&aacute;gicos de los que habitan por aqu&iacute;. Hay gente muy anciana que jam&aacute;s se top&oacute; con un Trasgu o una Xana, pero usted... Trasgus, Xanas y hasta una Atalaya que ha logrado enamorarlo, &iquest;verdad? Pero quiero o&iacute;rlo de sus labios. Cu&eacute;nteme..."</p><p align="justify">Claudio la miraba sin articular palabra. Su asombro era demasiado grande... pero se sobrepuso y como pudo le pidi&oacute; que le ayudara a desencantar a Nadia. </p><p align="justify">-"Celeste, usted es una <em>bruxa</em> que practica la magia teurgia. Ay&uacute;deme por favor. La noche de San Xuan se acerca y no tenemos mucho tiempo. S&eacute; que es la &uacute;nica noche en el a&ntilde;o en que el Cu&eacute;lebre queda adormilado y las ninfas pueden escapar. Pero para ello hay que desencantarlas y la &uacute;nica que puede hacerlo es usted."</p><p align="justify">-"No querido amigo, se equivoca. La &uacute;nica persona que puede desencantar a Nadia es usted mismo. Yo lo &uacute;nico que puedo hacer es prepararle y decirle qu&eacute; hacer. El resto no depende m&aacute;s que de usted."</p><p align="justify">-"Perfecto. D&iacute;game qu&eacute; hacer..."</p><p align="justify">-"No se apresure. Esto no es f&aacute;cil y el m&aacute;s peque&ntilde;o error que se cometa puede hundir a&uacute;n m&aacute;s a Nadia. Hay que ir con mucho cuidado y precauci&oacute;n. Son muchos los ingredientes que se necesitan para preparar el hechizo que rompa el encantamiento. <em>Les bruxes</em> como yo no tenemos libros por d&oacute;nde guiarnos, lo que&nbsp;conocemos es por tradici&oacute;n oral, as&iacute; que tendr&eacute; que buscar en mi memoria. Ahora vete... d&eacute;jame pensar y recordar.&nbsp; Te avisar&eacute; cuando tenga todo preparado para ti..."</p><p align="justify">Claudio dej&oacute; la casa de Celeste y retom&oacute; el camino a casa sumido en sus pensamientos. &Eacute;l no lo sab&iacute;a, pero So&ntilde;ada, la traviesa xana de la Fonte, hab&iacute;a descubierto al guapo y joven americano y segu&iacute;a cada uno de sus pasos de cerca. Escondida entre la bruma nocturna descubri&oacute; la casa donde se hospedaba y plane&oacute; en su mente una trampa para hechizar a este hombre. Ella era muy joven y no ten&iacute;a mucha experiencia en estas cosas, pero lo que primero decidi&oacute; hacer fue llamar su atenci&oacute;n. No era intenci&oacute;n de ella enamorarlo ni encantarlo, s&oacute;lo quer&iacute;a fastidiar y hacer travesuras para pasar el tiempo.</p><p align="justify">En la casa de Celeste los calderos burbujeaban y ella escrib&iacute;a sin cesar cada elemento que recordaba para preparar los hechizos y brebajes para aquel hombre enamorado de una Atalaya. Muchos eran los ingredientes necesarios. As&iacute; que anot&oacute;:</p><p align="justify"><strong>Las siete plantas sagradas de la noche de San Juan</strong>: </p><p align="justify"><strong>Salvia</strong>: por sus virtudes curativas, era la planta de la longevidad</p><p align="justify"><strong>Aquilea o Milenrama: </strong>curativa, cicatrizante. Usada por las brujas asturianas para potenciar sus poderes.</p><p align="justify"><strong>Crisantemo de los Prados: </strong>Simboliza el Sol, la perfecci&oacute;n, la inmortalidad.</p><p align="justify"><strong>Hiedra terrestre:</strong> Medicinal. Tambi&eacute;n se usa triturada para invocar a algunos esp&iacute;ritus de la naturaleza. Sus bayas son venenosas.</p><p align="justify"><strong>Rusco:</strong> da unas bayas comestibles muy nutritivas y sirve para infusiones.</p><p align="justify"><strong>Artemisa: </strong>Medicinal. Con sus tallos se trenzaban figuras antropomorfas y se colgaban en las puertas de las casas como protecci&oacute;n m&aacute;gica. Claudio la usar&iacute;a para fabricar flechas y lanzarlas a los cuatro puntos cardinales, a modo de conjuro contra los malos esp&iacute;ritus.</p><p align="justify"><strong>Hip&eacute;rico o hierba de San Xuan: </strong>se la vincula con el Sol y debe recogerse la noche de San Xuan. Posee grandes poderes m&aacute;gicos y curativos. Curan las depresiones y&nbsp; ahuyentan los malos esp&iacute;ritus.</p><p align="justify">Tambi&eacute;n le pidi&oacute; los siguientes ingredientes:</p><p align="justify"><strong>Ruda</strong>: era la planta m&aacute;gica por excelencia, y se deb&iacute;a recoger la misma noche de San Xuan. Esta planta cumplir&iacute;a la funci&oacute;n de quitar los maleficios de otras brujas, ahuyentar&iacute;a al Cu&eacute;lebre que custodiaba a Nadia y se encargar&iacute;a de mezclarla con agua para que el amor de estos j&oacute;venes durara para siempre. Tambi&eacute;n era afrodis&iacute;aca, as&iacute; les aseguraba un ardiente encuentro. </p><p align="justify"><strong>Valeriana:</strong> no pod&iacute;a faltar. Siempre se utilizaba en los hechizos de amor.</p><p align="justify"><strong>Verbena</strong>: esta planta&nbsp;se utilizaba&nbsp;contra las culebras y nunca estaba de m&aacute;s.</p><p align="justify"><strong>Bele&ntilde;o:</strong> imprescindible en la elaboraci&oacute;n de cualquier poci&oacute;n m&aacute;gica. Si se quema, el humo que produce provoca sue&ntilde;o y alucinaciones.</p><p align="justify"><strong>Belladona:</strong> la planta m&aacute;gica m&aacute;s conocida.</p><p align="justify"><strong>Mandr&aacute;gora:</strong> Tiene m&uacute;ltiples usos pero es muy misteriosa porque tiene figura humana y gime cuando la arrancan del suelo.</p><p align="justify"><strong>Avellano</strong>: este &aacute;rbol&nbsp;se usa&nbsp;contra los maleficios y sus ramas ahuyentan al Cu&eacute;lebre y a las culebras.</p><p align="justify"><strong>Fresno, Higuera, Roble, Encina y Laurel</strong>: utilizar&iacute;a ramas de estos &aacute;rboles para que no hubiera ni rayos ni tormentas esa noche de San Xuan.</p><p align="justify"><strong>Sauce</strong>: preparar&iacute;a ung&uuml;entos con este &aacute;rbol para aplicar en cualquier lastimadura.</p><p align="justify"><strong>Tilo</strong>: deb&iacute;a recordar plantar un tilo el d&iacute;a de la boda, para asegurar el matrimonio de la pareja.</p><p align="justify">La recolecci&oacute;n de plantas, ra&iacute;ces y hojas se ten&iacute;a que realizar conjurando a los cuatro puntos cardinales, adem&aacute;s de contemplar unos ritos, en los que la pureza del cuerpo y la repetici&oacute;n de ensalmos eran esenciales. Celeste lo sab&iacute;a y lo respetaba porque comprend&iacute;a que el m&aacute;s peque&ntilde;o error ser&iacute;a irreparable.</p><p align="justify">Deb&iacute;a recordar pedirle tambi&eacute;n piedras m&aacute;gicas como <strong>la piedra de San Pedro</strong>, que deb&iacute;a traer de la comarca de Boal. Esta piedra, llamada tambi&eacute;n "chiastolita", era usada contra demonios y brujer&iacute;as.</p><p align="justify">Asegur&aacute;ndose de que la lista estaba completa mand&oacute; llamar a Claudio, que fue&nbsp;inmediatamente a su encuentro.</p><p align="justify">-"Aqu&iacute; tienes la lista completa de todos los elementos necesarios y los conjuros y ensalmos que deber&aacute;s pronunciar. S&oacute;lo queda una semana para la noche de San Xuan, as&iacute; que apres&uacute;rate a conseguirlos siguiendo las instrucciones tal cual te las dict&eacute;. Es necesario que comprendas que si cometes el m&aacute;s peque&ntilde;o error, todo ser&aacute; en vano. Pero eso no es lo peor, sino que quedar&aacute;s invalidado para repetir el rompimiento del hechizo."</p><p align="justify">-"Entiendo" dijo con solemnidad. Y tomando el papel que Celeste le extend&iacute;a, parti&oacute; sin saber&nbsp;muy bien&nbsp;&nbsp;ad&oacute;nde dirigirse. </p><p align="justify">Necesitaba un lugar tranquilo donde nadie lo molestara y decidi&oacute; ir a la Fonte. All&iacute; se sent&oacute; y comenz&oacute; a leer. Hab&iacute;a cosas que le parec&iacute;an imposibles de conseguir, y otras que tendr&iacute;a que tener presente porque deb&iacute;a recogerlas la noche misma de San Xuan. </p><p align="justify">Mientras tanto, muy cercano a &eacute;l pero sin ser vistas, So&ntilde;ada y Nadia le miraban y susurraban. Sus risas apagadas eran inaudibles para el joven, muy concentrado ahora en sus planes de recolecci&oacute;n de elementos comunes que en pocos d&iacute;as se convertir&iacute;an en m&aacute;gicos.</p><p align="justify">-"Nadia, m&iacute;ralo: es guap&iacute;simo. &iquest;Le amas mucho?"</p><p align="justify">-"S&iacute;, mucho."</p><p align="justify">-"Lo que no entiendo es por qu&eacute; no le encantas de una vez y lo retienes aqu&iacute; mientras viva."</p><p align="justify">Nadia la mir&oacute; a los ojos tratando de explicarle con ellos. La tristeza volvi&oacute; a su rostro y a su voz.</p><p align="justify">-"Si lo encanto nunca sabr&eacute; si me ama realmente. Si va a ser &eacute;l quien me arranque de este hechizo que me tiene presa, quiero que lo haga porque me ama, no por un hechizo que le impedir&aacute; pensar por s&iacute; mismo y s&oacute;lo le har&aacute; actuar por impulso. Esta vez es diferente a&nbsp; las otras veces;&nbsp;en esta ocasi&oacute;n&nbsp;quiero que me ame por mi misma, y si triunfa donde tantos otros fracasaron..."</p><p align="justify">No se anim&oacute; a seguir hablando.</p><p align="justify">-"Si triunfa &iquest;qu&eacute;? Contin&uacute;a, no me dejes as&iacute;."</p><p align="justify">-"Olv&iacute;dalo" dijo mientras se iba cabizbaja y melanc&oacute;lica como siempre.</p><p align="justify">So&ntilde;ada sali&oacute; detr&aacute;s de ella, jugando y saltando aqu&iacute; y all&aacute; mientras le contaba a su amiga las nuevas travesuras que ten&iacute;a planeadas para esa noche. Nadia la escuchaba pacientemente mientras caminaban hacia la cueva de Ricard&iacute;n, donde cuidaban los tesoros all&iacute; escondidos.</p><p align="justify">-"Esta noche ir&eacute; a la casa de Balbina y mover&eacute; sus cuencos con mucho ruido. En la casa de Lorenzo, o mejor dicho, en su h&oacute;rreo, han puesto ayer la cosecha, as&iacute; que esparcir&eacute; un poco de grano y dejar&eacute; huellas de pies peque&ntilde;os: as&iacute;, todos seguir&aacute;n creyendo que es el Trasgu... jajajajajaaaaa!!! Claro que no es lo &uacute;nico que pienso hacer. Tambi&eacute;n ir&eacute; a..."</p><p align="justify">Nadia la interrumpi&oacute; diciendo:</p><p align="justify">-"Eso no est&aacute; bien y lo sabes. Adem&aacute;s, el Trasgu tiene un humor terrible. Cuando sepa que lo est&aacute;n culpando a &eacute;l por cosas que t&uacute; haces... &iexcl;no s&eacute; qu&eacute; te har&aacute;!"</p><p align="justify">-"No me har&aacute; nada porque nunca se enterar&aacute;."</p><p align="justify">Las amigas siguieron caminando y hablando, mientras Claudio planeaba mentalmente qu&eacute; rutas hacer y c&oacute;mo conseguir todo a tiempo para aquella m&aacute;gica noche que ten&iacute;a tan cerca. Pens&oacute; en Nadia y su coraz&oacute;n comenz&oacute; a latir fuertemente. &iquest;Estar&iacute;a hechizado? Pues si lo estaba no le importaba porque sent&iacute;a un profundo amor por aquella atalaya que le hab&iacute;a impresionado desde que la&nbsp;oy&oacute; cantar entre la bruma. Y aquel rostro tan triste, sus ojos y su mirada...&nbsp; &iexcl;deb&iacute;a rescatarla! As&iacute; que se puso en pie y comenz&oacute; a caminar mirando hacia la tierra y los &aacute;rboles, buscando las hierbas y hojas exigidas por Celeste para los conjuros.&nbsp; Se dirig&iacute;a a la comarca de Boal a buscar la piedra de San Pedro, que era b&aacute;sica en la noche de San Xuan, para protegerse de lo que&nbsp; pudiera sucederle.</p><p align="justify">Ajeno a todo, Claudio se encamin&oacute; por los bosques junto al r&iacute;o Navia, pasando por varios pueblos en su periplo a Boal. Como se hallaba en el Concejo de Grandas de Salime, deb&iacute;a cruzar los de Pesoz e Illiano para llegar al de Boal. </p><p align="justify">Luego de un largo viaje, al llegar al Concejo, fue hasta Los Mazos y all&iacute; se present&oacute; en la casa de Joselo, un joven de unos 25 a&ntilde;os,&nbsp;qui&eacute;n, pese a&nbsp;&nbsp; la diferencia de edad, era muy buen amigo de Jes&uacute;s. Cuando le cont&oacute; su historia y el motivo que lo hab&iacute;a llevado hasta all&iacute;, Joselo le dijo:</p><p align="justify">-"Cuenta conmigo para&nbsp;buscar la piedra, y veremos si yo puedo conseguir una tambi&eacute;n."</p><p align="justify">-"Pero... &iquest;para qu&eacute; la quieres t&uacute;? " pregunt&oacute; intrigado Claudio.</p><p align="justify">-"Es que... t&uacute; veras: no s&eacute; si estoy encantado o enamorado, pero no dejo de pensar en So&ntilde;ada. Vi a esa xana un d&iacute;a en la Fonte, y no pude quit&aacute;rmela de la cabeza nunca m&aacute;s. Descansa en mi casa esta noche y ma&ntilde;ana saldremos juntos en busca de la <em>chiastolita</em>."</p><p align="justify">Al d&iacute;a siguiente emprendieron el regreso a Grandas de Salime. Demoraban mucho en el camino, ya que iban despacio buscando el preciado tesoro que significaba esa piedra. Llegando casi al l&iacute;mite con Illianos, pudieron encontrar una peque&ntilde;a <em>chiastolita</em>. Joselo la introdujo cuidadosamente en una bolsa de terciopelo y se la&nbsp;colg&oacute;&nbsp;del cuello a&nbsp;Claudio.</p><p align="justify">-"Cons&eacute;rvala t&uacute;" le dijo, "yo s&eacute; d&oacute;nde puedo conseguir otra."</p><p align="justify">En el camino, Joselo le fue dando varias sugerencias que &eacute;l hab&iacute;a aprendido por tradici&oacute;n oral de su familia y de los ancianos de su pueblo.</p><p align="justify">"Si conoces las plantas, querido amigo, tendr&aacute;s en tus manos toda la magia del reino vegetal y los esp&iacute;ritus que contienen&nbsp;&nbsp; . Por ejemplo: el &aacute;rbol es el representante m&aacute;s perfecto del reino vegetal por lo que su magia es la m&aacute;s poderosa. F&iacute;jate -le dec&iacute;a mientras se&ntilde;alaba un <em>Texu</em> (<strong>Tejo</strong>)- las ra&iacute;ces del &aacute;rbol representan el mundo terrenal, mientras que la copa representa el mundo celestial; ambas partes est&aacute;n unidas por el tronco que es el v&iacute;nculo entre ambos mundos. Esto es un Texu, el &aacute;rbol sagrado de la mitolog&iacute;a asturiana y representa el v&iacute;nculo del pueblo asturiano con la tierra. Es el s&iacute;mbolo de la espiritualidad."</p><p align="justify">-"&iquest;Y c&oacute;mo se llama aquel &aacute;rbol? Lo reconozco pero no recuerdo su nombre."</p><p align="justify">-"Por supuesto que lo conoces: es un <strong>Roble</strong>. En Asturias lo conocemos como "Carbayu" y varios apellidos han salido de &eacute;l: Carballo, Carbajal, Carbajales, Carballido... y recordemos tambi&eacute;n el famoso "Carbay&oacute;n", s&iacute;mbolo de la ciudad de Oviedo. Dicen que frente a este &aacute;rbol ocurr&iacute;an fen&oacute;menos como el de una mujer misteriosa vestida de negro que luego de agarrarse al&nbsp;&aacute;rbol y convulsionarse, desaparec&iacute;a sin m&aacute;s. La naturaleza ha sido extremadamente generosa con el suelo asturiano. &iquest;Quieres que te vaya se&ntilde;alando los diferentes &aacute;rboles y cont&aacute;ndote algo de ellos?" le pregunt&oacute; amablemente Joselo a su amigo forastero.</p><p align="justify">-"Eso ser&iacute;a una maravilla porque adem&aacute;s de lo que aprender&eacute; a tu lado nos ayudar&aacute; a que este viaje se nos haga m&aacute;s corto y entretenido. Comienza por favor, te escucho..."</p><p align="justify">Con una amplia sonrisa comenz&oacute; el lugare&ntilde;o a se&ntilde;alar y describir algunas de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s sobresalientes de los &aacute;rboles que se daban por aquellos parajes del territorio occidental de Asturias.</p><p align="justify">-"Hasta ahora hemos visto s&oacute;lo dos de ellos: el Tejo o <em>Texu</em>, y el Roble o <em>carbayu</em>. Tambi&eacute;n -continu&oacute; diciendo Joselo- hay <strong>Fresnos</strong> o <em>Fresnus</em> pero a los pobrecitos hay muchos que no los quieren porque tienen fama de ser morada de demonios. Otro es la <strong>Encina</strong> o <em>Ancina</em>; en los claros de los encinares las brujas asturianas hac&iacute;an sus aquelarres a la luz de la luna llena." </p><p align="justify">-"&iquest;Qu&eacute; son los aquelarres?" pregunt&oacute; con inter&eacute;s Claudio.</p><p align="justify">-"Los aquelarres son las reuniones nocturnas de brujos y brujas donde el demonio hace su aparici&oacute;n en forma de macho cabr&iacute;o. Muchas veces, la mayor&iacute;a, dicen que estos aquelarres terminaban&nbsp;en una gran org&iacute;a."</p><p align="justify">-"&iexcl;Vaya! qu&eacute; cosas tan interesantes me cuentas -le contest&oacute; Claudio- Supongo que me habr&aacute;s nombrado solo algunas especies &iquest;verdad?" </p><p align="justify">-"S&iacute;, solo algunas, es que... &iquest;sabes? Hay muchos &aacute;rboles m&aacute;gicos en estas tierras. Por ejemplo el <strong>Avellano</strong> o <em>Ablanu</em> que se relaciona no s&oacute;lo con la sabidur&iacute;a, sino que es la madera utilizada por los magos, brujos y hechiceros para revolver las marmitas y obtener p&oacute;cimas, adem&aacute;s de usarlas&nbsp; para confeccionar las varitas m&aacute;gicas. &nbsp;Tambi&eacute;n hay &aacute;rboles como el <strong>Noga</strong>l o <em>Nozal</em> que es peligroso porque aquel que duerma a su sombra enfermar&aacute;. Adem&aacute;s, al contrario del Fresno y el Laurel, &eacute;ste atrae los rayos.&nbsp; Y &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de Asturias sin el <strong>Manzano</strong> o <em>Manzanu</em>? Se le considera un &aacute;rbol sagrado y representa la inmortalidad.</p><p align="justify">He dejado para el final el &aacute;rbol m&aacute;s importante de todos, al menos, el que creo que es m&aacute;s importante para ti: el <strong>Abedul</strong> o <em>Bidul</em>; digo que es importante no porque represente el equinoccio de primavera, ni porque la gente piense que si se escala su tronco se llega a la iluminaci&oacute;n espiritual, y tampoco porque sus ramas sirvan para expulsar los malos esp&iacute;ritus y castigar a los que tienen mal comportamiento. Lo digo, querido amigo, porque las ramas pueden servirte para desencantar Atalayes como Nadia. Y a prop&oacute;sito de ella... &iquest;sabes su historia?" </p><p align="justify">-"De ella s&oacute;lo s&eacute; que es una princesa mora que fue encantada hace mucho tiempo, nadie sabe cu&aacute;nto, y que cuida un enorme <em>ayalgue</em> o tesoro que procede de las fraguas de los <em>moros</em>." </p><p align="justify">-"No, no es as&iacute;. Nadia s&iacute; es una princesa, pero no es mora. Y te aclaro que estos moros de los que estamos hablando no son los de &aacute;frica del norte, sino que son hombres que tuvieron que abandonar sus viviendas inesperadamente y trasladarse bajo tierra sin poder llevar con ellos ni sus pertenencias ni sus mujeres, a las que protegieron con un halo m&aacute;gico hasta su vuelta. Pero nunca regresaron, y las moras llevan siglos esperando que alguien las desencante. Pero tu Nadia no es mora, sino que es una princesa que se enamor&oacute; de un campesino pobre. Su padre la encerr&oacute; en una cueva, la de Ricard&iacute;n, con los bienes que le corresponder&iacute;an de herencia y dote, mientras los hechiceros, con sus conjuros convirtieron la soga que la manten&iacute;a atada en un Cu&eacute;lebre. Mientras que Nadia lloraba desconsoladamente por&nbsp;la suerte que le hab&iacute;a cabido, su padre le dijo la forma de desencantarla: "<em>un joven forastero deber&aacute; llegar cargado de reliquias la noche de San Xuan, y&nbsp; matar al cu&eacute;lebre de una lanzada en la garganta</em>."&nbsp; Me temo, querido amigo, que ese joven forastero eres t&uacute;."</p><p align="justify">-"&iquest;Ma... matar... yo al... Cu&eacute;lebre? -dijo Claudio con la voz entrecortada. Trat&oacute; de visualizarse con varias lanzas ante un enorme Cu&eacute;lebre verde. Se estremeci&oacute; y&nbsp;un aire&nbsp;fr&iacute;o congel&oacute; su espalda- No s&eacute; si podr&eacute;..."</p><p align="justify">-"Claro que podr&aacute;s, o mejor dicho: podremos. Hay muchas formas de matar a los Cu&eacute;lebres: d&aacute;ndole a comer una piedra al rojo, o una <em>boro&ntilde;a</em> (pan) lleno de alfileres y objetos puntiagudos y cortantes, para que cuando lo trague le causen la muerte, o como lo har&aacute;s t&uacute;, clav&aacute;ndole una lanza en la garganta que es el &uacute;nico lugar que no est&aacute; cubierto por escamas. La otra ventaja es que en la noche de San Xuan entra en un profundo sopor, se rinde a la fatiga y es cuando debemos aprovechar para matarlo y poder &nbsp;llevarnos a Nadia y a So&ntilde;ada."</p><p align="justify">&nbsp;-"&iquest;Imagina So&ntilde;ada que la desencantar&aacute;s?"</p><p align="justify">-"Claro que no. Bueno, supongo que no... Creo que ella me encant&oacute; a m&iacute; porque no puedo dejar de pensar en ella. Es una Xana muy traviesa, y hermosa como toda Xana, pero... es tambi&eacute;n muy especial. A veces le gusta hacer bromas y hacerse pasar por el Trasgu: se mete en las casas, hace ruidos, tira las cosas, esconde objetos..."</p><p align="justify">-"&iquest;De verdad? Pues quiz&aacute;s haya sido ella y no el Trasgu el que anduvo por las casas del pueblo, y la que escondi&oacute; mi reloj que luego encontr&eacute; en la fonte."</p><p align="justify">Joselo comenz&oacute; a re&iacute;r sin parar.</p><p align="justify">-"&iexcl;Seguro que fue ella! Jajajajajaaaaaa... Esas travesuras tienen firma: So&ntilde;ada. &iexcl;Qu&eacute; chiquilla m&aacute;s traviesa! me gustar&aacute; mucho poder educarla y ense&ntilde;arla a comportarse."&nbsp;</p><p align="justify">-"No creo que vaya a ser una tarea f&aacute;cil amigo."</p><p align="justify">&nbsp;-"No, no lo ser&aacute;. Pero estoy seguro que aprender&aacute;. Se ve muy inteligente adem&aacute;s de su belleza f&iacute;sica"</p><p align="justify">Los dos amigos continuaron su camino hablando de varios temas, sobre todo haciendo planes para la m&aacute;gica noche de San Xuan donde sus amores los estar&iacute;an esperando para ser desencantas.</p><p align="justify">Cuando estaban cerca de Grandas de Salime, pasaron por los bosques de los pueblos de Ser&aacute;n, Sanzo y Santa Mar&iacute;a marcando cuidadosamente los lugares espec&iacute;ficos donde deber&iacute;an recoger las hierbas&nbsp;se&ntilde;alando&nbsp;&nbsp;los sitios con varas clavadas, y en otros dejaron marcas que solo ten&iacute;an sentido para ellos. Ahora s&oacute;lo deber&iacute;an esperar el 24 de junio.</p><p align="justify"><strong>LA MADRUGADA DEL D&Iacute;A DE SAN XUAN</strong></p><p align="justify">Ya estaba all&iacute; el d&iacute;a en que el astro rey alcanza el punto m&aacute;s alto de su carrera: era el solsticio de verano, el d&iacute;a de m&aacute;s luz&nbsp;y la noche m&aacute;s corta.</p><p align="justify">Claudio y Joselo se levantaron muy temprano y vieron que hab&iacute;a <em>orbayada</em> (roc&iacute;o matutino), as&iacute; que&nbsp; salieron presurosos para disfrutar de "la flor del agua", o sea, el roc&iacute;o que estaba sobre las plantas y flores. Luego, siguiendo la tradici&oacute;n, se tirar&iacute;an sobre la hierba para "ba&ntilde;arse y protegerse" de los males que&nbsp; pudieran&nbsp;&nbsp;ocurrirles.</p><p align="justify">A lo largo del d&iacute;a prepararon sus morrales con los elementos que creyeron necesarios, y se dirigieron a la casa de Celeste cuando el sol a&uacute;n estaba alto. All&iacute; la bruxa les proporcion&oacute; p&oacute;cimas, polvos, l&iacute;quidos con las respectivas instrucciones y varias recomendaciones. Luego les deseo suerte y los vio partir montados en briosos corceles. Esta vez necesitar&iacute;an moverse r&aacute;pido, as&iacute; que cabalgando llegaron hasta&nbsp; donde hab&iacute;an dejado se&ntilde;aladas las plantas que se tornar&iacute;an m&aacute;gicas y los ayudar&iacute;an a cumplir su cometido. </p><p align="justify">Cuando&nbsp;llegaron al lugar, dejaron pastar a&nbsp;sus animales y comenzaron a preparar los elementos con los que realizar los rituales y conjuros para aquella noche. </p><p align="justify">Claudio, muy ceremonioso, comenz&oacute; a tirar las flechas hacia los cuatro puntos cardinales repitiendo las palabras que hab&iacute;a aprendido de memoria. Estas flechas, as&iacute; como varias lanzas, estaban fabricadas con Artemisa, una de las siete plantas m&aacute;gicas que les hab&iacute;a&nbsp;dicho&nbsp;Celeste, y que serv&iacute;an para alejar a los malos esp&iacute;ritus.</p><p align="justify">Una vez cumplido este ritual, se sentaron mirando el occidente y esperando la desaparici&oacute;n del sol tras el horizonte.</p><p align="justify"><strong><em>LA NUECHE DE SAN XUAN</em></strong></p><p align="justify">Es la noche del a&ntilde;o m&aacute;gica por excelencia: noche de prodigios, de esp&iacute;ritus, donde las fuerzas sobrenaturales de los cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua, se juntan al filo de las doce campanadas y comienza el reino de los presagios, hechicer&iacute;as, encantos y conjuros. </p><p align="justify">En los pueblos se encienden las hogueras y los muchachos saltan sobre ellas por diversas razones: ahuyentar los malos esp&iacute;ritus y las enfermedades, o simplemente para llamar la atenci&oacute;n de la moza de sus desvelos. De ese mismo fuego de las hogueras, la gente enciende manojos de hierbas que acercan a sus herramientas de labranza para alejar as&iacute; las plagas de las cosechas.</p><p align="justify"><em>Les xanes</em> aprovechan a salir de sus maravillosas casas en los manantiales y por &uacute;nica vez en el a&ntilde;o se presentan a los ojos de los hombres que las ven jugar a los bolos, hilar sus hechizos, lavar y tender ropa o peinarse con sus peines de oro puro.</p><p align="justify"><em>Les bruxes</em> juntan las hierbas m&aacute;gicas en los bosques que luego utilizar&aacute;n en sus p&oacute;cimas. Y los hombres como Claudio y Joselo buscan las hierbas m&aacute;gicas para desencantar a sus amores, mientras que otros quieren&nbsp;conseguir un <em>tr&eacute;bol de cuatro fueyes</em> (hojas) para encontrar <em>ayalgues </em>(alhajas o tesoros) ocultos en los bosques. </p><p align="justify">Es el d&iacute;a en que el <em>Cu&eacute;lebre</em> cae en un irresistible sopor y aquellos elegidos pueden derrotarlo y desencantar <em>xanes </em>y <em>atalayes</em> que estuvieron encantadas por siglos, y conseguir los fabulosos tesoros que ellas vigilan.</p><p align="justify"><strong>En el pueblo</strong></p><p align="justify">Mientras que Manuel, un <em>frero </em>ermita&ntilde;o que ten&iacute;a a su cargo la capilla de San Antonio en Villabolle y contaba las m&aacute;s bellas historias y los espantos m&aacute;s grandes para delicia de la gente que concurr&iacute;a a o&iacute;rlo, los dem&aacute;s trabajaban para disfrutar de aquella noche llena de magia y misterio.</p><p align="justify"><em>Fogueras </em>u hogueras hechas con le&ntilde;a de fresno -que no echa ni humo ni chispas y es silenciosa- aparec&iacute;an en diferentes puntos. Ese a&ntilde;o echaron tambi&eacute;n peornos y otras plantas simbolizando que quemaban las impurezas del a&ntilde;o solar que terminaba y comenzar limpios el nuevo a&ntilde;o.</p><p align="justify">Cristeta, la mujer m&aacute;s vieja del lugar comenz&oacute; a animar a los j&oacute;venes m&uacute;sicos para que comenzaran a tocar las gaitas y los tambores, mientras una bella joven de ojos verdes cantaba populares versos en asturiano, propios de la noche de San Xuan:</p><p align="center">"Amor es fuego,</p><p align="center">quien non se atreva</p><p align="center">a saltar la foguera,</p><p align="center">que non me quiera"</p><p align="center">"La flor de xabugu, madre,</p><p align="center">ya la tengo recoy&iacute;a,</p><p align="center">del sereno de San Xuan,</p><p align="center">que sirve de melecina"</p><p align="center">"A los mozos forasteros,</p><p align="center">favores y m&aacute;s favores,</p><p align="center">que est&aacute;n lejos de sus casas,</p><p align="center">y vienen ver sus amores"</p><p align="justify">Acompa&ntilde;ando la m&uacute;sica y las canciones, otra joven se anim&oacute; a tocar la pandereta y Cristeta comenz&oacute; a bailar, seguida casi inmediatamente por los j&oacute;venes que prefer&iacute;an esta actividad a tener que saltar la foguera, que estaba alcanzando su m&aacute;ximo poder&iacute;o y donde otros galanes m&aacute;s arrojados intentaban de esa forma deslumbrar a las mozas de sus preferencias.</p><p align="justify">Cuando dieron las doce campanadas que todos esperaban agolpados a lo largo del camino, las mujeres salieron corriendo hacia la fonte del pueblo, a ver qui&eacute;n llegaba primera a recoger el agua para cumplir el ritual de todos los a&ntilde;os: una vez que obten&iacute;a el agua, se dirigir&iacute;an a la casa, y puesta en un vaso le&nbsp;vertir&iacute;an dentro un huevo fresco; dej&aacute;ndolo al sereno en la ventana toda la noche, en la ma&ntilde;ana se podr&iacute;a ver una figura que le dar&iacute;a alguna pista sobre su futuro: el campanario de una iglesia, un barco, una casa...</p><p align="justify">Con todo el alboroto nadie not&oacute; a dos j&oacute;venes que pasaban por all&iacute; montados en caballos y con sus alforjas cargadas. Eran Claudio y Joselo que entre las sombras se deslizaron hasta un bell&iacute;simo helecho. Esperaron y contaron las campanadas del reloj de la iglesia: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis... </p><p align="justify">-"&iexcl;Ahora!" gritaron al un&iacute;sono. </p><p align="justify">Ante sus ojos apareci&oacute; una bell&iacute;sima flor m&aacute;gica. Esta flor fue recogida por Joselo y en ese mismo instante desapareci&oacute;. Claudio no pod&iacute;a creerlo, aunque sab&iacute;a que esa flor le conced&iacute;a invisibilidad a qui&eacute;n la tomara en sus manos. Sinti&oacute; la voz de Joselo que le dec&iacute;a:</p><p align="justify">-"&iquest;Has visto querido amigo? Yo no tengo la piedra de San Pedro, pero conoc&iacute;a esto y al estar invisible estar&eacute; protegido tambi&eacute;n. Debemos darnos prisa, porque este hechizo se rompe con el primer rayo de sol..."</p><p align="justify">De la misma forma silenciosa y disimulada con que hab&iacute;an entrado al pueblo, sali&oacute; Claudio sin que nadie lo notara, seguido por su amigo, ahora invisible. Se encaminaron al bosque en direcci&oacute;n a la cueva de Ricard&iacute;n donde rescatar&iacute;an a Nadia, e inmediatamente pasar&iacute;an por la fonte para rescatar a So&ntilde;ada.</p><p align="justify">La gente del pueblo quedab a la espera de&nbsp;la <em>chocolatada</em>, una bonita tradici&oacute;n que se hac&iacute;a de la siguiente forma: se ped&iacute;a por las casas el chocolate;&nbsp;todos colaboraban y en el momento de saborearlo cada uno iba con su chocolatera, se serv&iacute;an y lo tomaban haciendo un gran c&iacute;rculo en lo que iba quedando de la hoguera. Cuando el ambiente estaba fresco y encima ca&iacute;a el&nbsp;<em>orbayu </em>(roc&iacute;o) <em>de San Xuan</em>, una taza de chocolate caliente y la tibieza de las brasas era agradecida por los concurrentes a la fiesta.</p><p align="justify"><strong>En el bosque</strong></p><p align="justify">Mientras en el pueblo la mayor&iacute;a de la gente cantaba, bailaba, recog&iacute;an la flor del agua, hac&iacute;an hogueras y saltaban sobre ellas, algunos hombres se introduc&iacute;an en el bosque para ver las xanas, si es que las pod&iacute;an encontrar.</p><p align="justify">La noche de San Xuan, aprovechando la somnolencia del Cu&eacute;lebre, las xanas aprovechan a sacar sus objetos de oro y disfrutarlos, jugando con los bolos, pein&aacute;ndose, hilando en las ruecas sus ovillos de oro y divirti&eacute;ndose como ning&uacute;n otro d&iacute;a del a&ntilde;o. Todo eso a la vista de los hombres que quedan embelesados ante tanta belleza, brillo, alegr&iacute;a y&nbsp; luminosidad que emiten las xanas.</p><p align="justify">Este d&iacute;a, So&ntilde;ada, deb&iacute;a bajar a la fonte a bendecir las aguas y las plantas que se recog&iacute;an para guardar durante&nbsp;el resto del a&ntilde;o. Y as&iacute; lo hizo... M&aacute;s bella que nunca, con un resplandor especial en sus cabellos reci&eacute;n peinados, en sus ropas inmaculadamente&nbsp;blancas y en su corona de flores reci&eacute;n cortadas, baj&oacute; hasta la fonte y diciendo esas palabras secretas que ella conoc&iacute;a tan bien, cumpli&oacute; con su deber de bendecir el agua de su fonte y toda la flora del bosque. </p><p align="justify">Cumplida esta misi&oacute;n, se sent&oacute; a esperar a Joselo que quiz&aacute;s lograra rescatarla para llevarla a su lado. Tantos mozos lo hab&iacute;an intentado a trav&eacute;s de los siglos, pero ninguno lo hab&iacute;a logrado. &iquest;Ser&iacute;a quiz&aacute;s Joselo el indicado, el elegido? El Cu&eacute;lebre que cuidaba de ella y de Nadia comenzaba a dar signos de cansancio y somnolencia. </p><p align="justify">Ella ten&iacute;a poderes como para hechizar, y m&aacute;s esa noche. Estaba sentada frente a una camp&aacute;nula, la planta donde las xanas tej&iacute;an sus embrujos. Si ella... quiz&aacute;s... podr&iacute;a... s&oacute;lo ten&iacute;a que...</p><p align="justify">Mil ideas se le vinieron a la mente y enseguida comenz&oacute; a tejer mientras dec&iacute;a palabras extra&ntilde;as y mov&iacute;a manos y labios con gran velocidad. </p><p align="justify">En ese mismo momento, en la cueva de Ricard&iacute;n...</p><p align="justify">El Cu&eacute;lebre yac&iacute;a sobre un costado de la cueva, somnoliento y con los ojos semicerrados. Los j&oacute;venes dejaron sus caballos alejados del lugar. Tra&iacute;an un plan que no sab&iacute;an si les dar&iacute;a resultado: mientras&nbsp;Joselo lo distra&iacute;a,&nbsp;Claudio sacar&iacute;a a Nadia y la introducir&iacute;a en el bosque. </p><p align="justify">Apretando fuertemente la piedra de San Pedro, Claudio rez&oacute;: "querido&nbsp; santo&nbsp;; ay&uacute;dame&nbsp;para liberar a mi amada". En ese momento Joselo comenz&oacute; a hacer ruido moviendo ramas hasta que logr&oacute; que el Cu&eacute;lebre se incorporara mirando hacia el lugar desde donde proven&iacute;an los ruidos. Al verlo,&nbsp;Joselo corri&oacute; hacia el extremo opuesto aprovechando su invisibilidad. Al moverse del lugar, el Cu&eacute;lebre dej&oacute; libre la entrada de la cueva, momento que aprovech&oacute; Claudio para&nbsp;introducirse en ella y salir casi inmediatamente&nbsp;de la mano&nbsp;de su amada Nadia.</p><p align="justify">Momentos de gran tensi&oacute;n tuvieron que vivir mientras que el Cu&eacute;lebre caminaba lentamente desde un extremo al otro del claro. Ellos se escondieron hasta que, cansado de buscar&nbsp;algo inexistente, el enorme animal se tumb&oacute;&nbsp;nuevamente en la entrada de la cueva&nbsp;y cay&oacute; dormido por el enorme esfuerzo que le&nbsp;hab&iacute;a significado aquel movimiento.</p><p align="justify">-"&iexcl;Por&nbsp;aqu&iacute;, por aqu&iacute;! Debemos darnos prisa" oyeron decir a una voz proveniente del bosque y que enseguida reconocieron como la de su amigo Joselo.&nbsp;</p><p align="justify">"Esperen, tengo algo&nbsp;que nos servir&aacute; -dijo Claudio- Celeste me di&oacute; esta crema. Es una p&oacute;cima m&aacute;gica, la misma con que untan sus piernas la noche del 30 de abril, cuando salen a&nbsp;volar por los aires en sus escobas. Me dijo que si la unt&aacute;bamos en nuestros&nbsp;pies y zapatos, nos ayudar&iacute;a&nbsp;a correr con mayor velocidad, aunque no estaba segura de que diera resultado. Probemos" dijo con seguridad y energ&iacute;a en su voz.</p><p align="justify">Mir&oacute; a&nbsp;Nadia a los ojos y se inclin&oacute; ante ella. La bella princesa levant&oacute; la&nbsp;falda de su vestido dejando ver sus pies, enfundados en unos hermosos y finos zapatos de seda bordada. Con toda delicadeza, Claudio comenz&oacute; a untarle aquella&nbsp;crema&nbsp;grasienta por sus pies y luego por los zapatos que parecieron arruinarse&nbsp;por completo debido a lo delicado del tejido. Luego extendi&oacute;&nbsp;el pote y dijo:</p><p align="justify">-"Joselo, creo que deber&aacute;s&nbsp;aplicarte la crema t&uacute; mismo."</p><p align="justify">-"S&iacute;, claro... ya veo que no tienes voluntad para hacerlo" contest&oacute; su amigo en tono de broma.</p><p align="justify">Los tres rieron al&nbsp;un&iacute;sono mientras que la crema parec&iacute;a que volaba en el aire y se deten&iacute;a casi a la altura de la tierra. En unos segundos unas manchas grasientas caminaban&nbsp;por el aire de aqu&iacute; para all&aacute;...</p><p align="justify">-"Bueno, ahora yo" dijo Claudio mientras hac&iacute;a lo mismo que su amigo. Al concluir, comenzaron a caminar y sintieron como que no pesaran nada, como que sus cuerpos flotaban en el aire y a grandes zancadas por el bosque llegaron a la fonte en pocos minutos. </p><p align="justify">No quedaba mucho tiempo; en cualquier momento aparecer&iacute;a el lucero del alba y los primeros rayos del sol, y con ellos desaparecer&iacute;a la magia y el encanto de esa noche. Si eso suced&iacute;a antes de rescatar a So&ntilde;ada y hacer toda la ceremonia de desencantamiento... de nada habr&iacute;a servido todo el esfuerzo de los j&oacute;venes enamorados.</p><p align="justify">Vieron a So&ntilde;ada a un costado de la fonte y las manchas grasientas se dirigieron&nbsp;hacia ella:</p><p align="justify">-"&iexcl;So&ntilde;ada! -grit&oacute;. La xana se sobresalt&oacute;.- He venido a romper tu encantamiento y llevarte conmigo."</p><p align="justify">En ese momento un terrible silbido surc&oacute; los aires. Todos miraron hacia arriba: era el Cu&eacute;lebre, que al notar la falta de Nadia sali&oacute; en su b&uacute;squeda temiendo que la xana a su cuidado tambi&eacute;n hubiese hu&iacute;do. Al ver all&iacute; a aquel hombre guardando tras s&iacute; a la princesa, y al otro lado la xana, su furia aument&oacute;. </p><p align="justify">Estos hombres pudieron observar al Cu&eacute;lebre con toda su ira. Med&iacute;a varios metros y era como una serpiente gigante: arrojaba fuego por la boca mientras lanzaba unos terribles silbidos. Las enormes alas de murci&eacute;lago, desplegadas en su totalidad, empujaban el aire como si se tratan de vientos huracanados y mov&iacute;an las copas de los &aacute;rboles con inusitada furia. Las garras de sus patas se abr&iacute;an y cerraban de acuerdo a la potencia de sus silbidos.&nbsp; Sus escamas, duras y fuertes, proteg&iacute;an la totalidad de su cuerpo, pero al arrojar fuego y silbar, dejaba libre su &uacute;nico punto d&eacute;bil: la garganta.</p><p align="justify">-"Nunca lo hab&iacute;a visto tan enfurecido"dijo Nadia.</p><p align="justify">-"Tampoco nunca se hab&iacute;a visto tan amenazado y con la presencia de la muerte tan cerca" le contest&oacute; Claudio, mientras con total tranquilidad y firmeza, sac&oacute; una de aquellas flechas confeccionadas con plantas de Artemisa, y diciendo un conjuro esparci&oacute; sobre ella un polvo m&aacute;gico. La flecha adquiri&oacute; brillo y luminosidad mientras la colocaba en el arco. </p><p align="justify">Surcando los aires la flecha se clav&oacute; en la garganta de la bestia alada, pero no le hizo demasiado da&ntilde;o, aunque logr&oacute; ponerlo m&aacute;s irascible a&uacute;n.</p><p align="justify">El Cu&eacute;lebre se prepar&oacute; para el ataque y vol&oacute; en picado, con las alas desplegadas, en direcci&oacute;n al grupo de humanos, cuando un dolor desgarrador le quem&oacute; la garganta. Una lanza emponzo&ntilde;ada con p&oacute;cimas preparadas por Celeste se incrust&oacute; en la garganta del animal mitol&oacute;gico que, herido de muerte por el arma hechizada, emprendi&oacute; vuelo al cielo mientras giraba sobre s&iacute; mismo. Lo vieron irse volando en direcci&oacute;n al mar, mientras que&nbsp;&nbsp;los silbidos que emit&iacute;a eran ensordecedores y&nbsp;desgarrantes. Los lastimeros quejidos de este guardi&aacute;n varias veces centenario, se sintieron por unos momentos. Luego la tierra tembl&oacute; levemente y todo el bosque qued&oacute; en calma. El Cu&eacute;lebre hab&iacute;a ido a parar al fondo del mar, donde seguramente cuidar&iacute;a de otros tesoros.</p><p align="justify">El hechizo de Nadia estaba roto: un gallardo joven hab&iacute;a clavado una lanza en la garganta del Cu&eacute;lebre y le hab&iacute;a dado muerte. La doncella comenz&oacute; a transformarse perdiendo&nbsp;el resplandor que la rodeaba, pero el verdadero desencantamiento sucedi&oacute; cuando, despu&eacute;s de cientos de a&ntilde;os, sonri&oacute; por primera vez. Aquella sonrisa&nbsp; dio brillo y luminosidad a su cara, y la hizo a&uacute;n m&aacute;s hermosa. Por fin se sent&iacute;a viva, radiante y sobre todo: &iexcl;libre! Mir&oacute; a Claudio, se acerc&oacute; a su lado y le dio un beso en la mejilla. Era la forma de agradecerle todo lo que hab&iacute;a hecho hasta ese momento.</p><p align="justify">-"Debemos darnos prisa, el lucero del alba ya est&aacute; aqu&iacute;" dijo una voz que So&ntilde;ada enseguida reconoci&oacute;.</p><p align="justify">-"&iquest;Eres t&uacute; mi amor? &iquest;Joselo? &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s? No logro verte..."</p><p align="justify">-"Estoy a tu lado So&ntilde;ada.&nbsp;La flor m&aacute;gica del helecho me&nbsp;permiti&oacute; ser invisible para poder rescatarte.&nbsp;Ven... en el morral guardo las p&oacute;cimas, brebajes y hechizos que te convertir&aacute;n en un ser humano. Dime mi bella xana... &iquest;deseas seguir con esto y convertirte en humana?"</p><p align="justify">So&ntilde;ada mir&oacute; hacia el lugar desde donde proven&iacute;a la voz y le dijo:</p><p align="justify">-"T&uacute; me amas Joselo, dime qu&eacute; quieres que sea y eso ser&eacute;."</p><p align="justify">-"Yo quiero que t&uacute; seas... lo que quieras ser." </p><p align="justify">-"Entonces ser&eacute; humana para estar a tu lado mientras vivamos. Pero antes te har&eacute; una confesi&oacute;n: esta noche, despu&eacute;s de bendecir las aguas, me sent&eacute; frente a una camp&aacute;nula a tejer hechizos y pens&eacute; en ti. Estuve a punto de hechizarte para que me amaras y me rescataras pero... no lo hice. Mi hechizo fue para que si eras t&uacute; el indicado, pudieras liberarme, pero no para que me amaras. Quise dejarte en libertad de elegir... y lo hiciste. Ahora soy tuya para siempre: yo, mi casa y mis tesoros. Adelante, &iexcl;rompe el hechizo!"</p><p align="justify">Joselo comenz&oacute; con un ritual sencillo; arroj&oacute; sobre So&ntilde;ada algunas hierbas, dijo conjuros y pas&oacute; a su alrededor varias varas de diferentes &aacute;rboles que hab&iacute;a juntado formando un ramo. A medida que el desencantamiento iba llegando a su fin, la xana perd&iacute;a brillo y luminosidad, pero no belleza.</p><p align="justify">-"Y ahora, el paso final" -dijo Joselo. Se acerc&oacute; a ella que permaneci&oacute; inm&oacute;vil y tomando su rostro le di&oacute; tres besos en cada carrillo. La solt&oacute; y retrocediendo dos pasos la mir&oacute; y... la vio m&aacute;s hermosa que nunca. Entonces fue ella la que avanz&oacute; y arroj&aacute;ndose en sus brazos le dio un largo y apasionado beso de amor.</p><p align="justify">El primer rayo de sol se abri&oacute; paso entre la arboleda e ilumin&oacute; a Joselo, que comenz&oacute; a hacerse visible lentamente ante los ojos de su amda y de sus amigos.</p><p align="justify">Claudio y Nadia, por otro lado, tambi&eacute;n hab&iacute;an cumplido con el rompimiento del hechizo y la bella princesa volvi&oacute; a su estado humano despu&eacute;s de varios siglos de vivir prisionera en la cueva de Ricard&iacute;n. Hasta all&iacute; llev&oacute; a Claudio y le entreg&oacute; sus tesoros.</p><p align="justify">So&ntilde;ada hizo lo propio con Joselo, que finalmente pudo entrar a la casa de una xana y ver sus tesoros: calderos, ruecas, tijeras, herramientas, y hasta un juego de bolos... todo de oro. El joven no pod&iacute;a creer tanta felicidad: estar junto a la mujer m&aacute;s bella que fuese vista jam&aacute;s y compartir la fortuna que ella hab&iacute;a guardado durante siglos.</p><p align="justify">Las dos parejas, felices y enamoradas, se encaminaron hacia el pueblo junto con los primeros rayos del sol. Era un d&iacute;a claro y primaveral. Las flores estaban en todo su esplendor y el pasto luc&iacute;a verde y brillante. Los cuatro j&oacute;venes caminaban de la mano cuando de repente... un hombrecillo se apareci&oacute; ante ellos cort&aacute;ndoles el paso. </p><p align="justify">No hab&iacute;a dudas: era el <em>Trasgo</em>: con rabo, peque&ntilde;os cuernos, algo cojo, vestido totalmente de colorado y con un agujero en su mano izquierda.&nbsp;Se le ve&iacute;a &nbsp;sumamente enojado y par&aacute;ndose en puntas de pie se&ntilde;al&oacute; con su dedo &iacute;ndice a So&ntilde;ada.</p><p align="justify">-"&iexcl;Contigo quer&iacute;a hablar! Era a ti a quien he estado buscando, bibronzuela. Has hecho estragos en las casas de los aldeanos con ruidos, regando cosas, esparciendo granos, molestando el ganado, escondiendo pertenencias... todas travesuras para inculparme y que ellos pensaran que hab&iacute;a sido yo &iquest;verdad? Pero en el bosque todo se sabe y lleg&oacute; a mis o&iacute;dos la noticia que hab&iacute;as sido t&uacute;, peque&ntilde;a bribona. Ahora ya no eres una xana, te has convertido en humana y tendr&aacute;s tu casa. Pero quiero que sepas que no te dejar&eacute; en paz durante el resto de tu vida. Te har&eacute; la vida insoportable a ti y a tu familia. Y adem&aacute;s..."</p><p align="justify">-"Disculpa que te interrumpa" le dijo Joselo en un tono sumamente respetuoso pero firme. "S&eacute; que no soy nadie para dirigirte la palabra, pero quisiera hablar contigo por favor."</p><p align="justify">&nbsp;-"Por supuesto que no eres nadie, apenas un insignificante ser humano, pero dado el respetuoso trato que me has dado te escuchar&eacute;."</p><p align="justify">&nbsp;-"Quisiera que fuera en privado, por favor" le susurr&oacute; el joven pegado a su gorro colorado.</p><p align="justify">Titube&oacute; unos segundos, pero casi inmediatamente con paso decidido se alejaron de los tres j&oacute;venes que no comprend&iacute;an cu&aacute;l era el plan de Joselo.</p><p align="justify">En un peque&ntilde;o claro se pararon ambos personajes. El gallardo caballero se puso en cuclillas para quedar a la misma altura que el hombrecillo de colorado; hablaba con susurros y ademanes pausados, mientras que el Trasgu se mov&iacute;a sin cesar, daba peque&ntilde;os saltos y todos sus ademanes eran de enojo y fastidio. Le o&iacute;an gritar, pero no lograban comprender qu&eacute; dec&iacute;a.</p><p align="justify">Al seguir escuchando lo que le dec&iacute;a Joselo, de pronto pareci&oacute; calmarse y una p&iacute;cara sonrisa se le dibuj&oacute; en el rostro. Mir&oacute; a So&ntilde;ada de reojo, volvi&oacute; a mirar a Joselo y despu&eacute;s de estrechar sus manos volvieron a reunirse con los dem&aacute;s.</p><p align="justify">El duendecillo de colorado ten&iacute;a una enorme sonrisa en su rostro y miraba a So&ntilde;ada de una forma que ella no pod&iacute;a comprender. Y par&aacute;ndose en puntas de pie, con sus manos tras la espalda, espet&oacute;:</p><p align="justify">-"Bien, he hablado con el enamorado de esta encantadora doncella y llegamos a un acuerdo. Adelante, d&iacute;selo t&uacute; mientras yo voy a recoger lo necesario". </p><p align="justify">Joselo se acerc&oacute; a So&ntilde;ada, mientras que Claudio y Nadia, unos pasos detr&aacute;s de ellos, miraban la escena expectantes y sin comprender lo que pasaba. </p><p align="justify">-"Amada m&iacute;a, mi bella So&ntilde;ada... -le dijo dulcemente Joselo-. Cuando el Trasgu nos amenaz&oacute; con hacernos la vida imposible en nuestra nueva casa, me asust&eacute; porque s&eacute; que es de palabra y lo har&iacute;a. Ni t&uacute; ni yo podr&iacute;amos vivir as&iacute;. Adem&aacute;s... &eacute;l tiene raz&oacute;n: te excediste en tus bromas con los aldeanos y lo peor fue que no asumiste la responsabilidad de lo que hiciste, sino que se lo quisiste adosar a otro, espec&iacute;ficamente a el Trasgu. Comprendo su indignaci&oacute;n y su deseo de que seas corregida. As&iacute; que para que se vaya conforme y nos deje en paz, le propuse un pacto." </p><p align="justify">-"&iquest;Qu&eacute; tipo de pacto? -pregunt&oacute; extra&ntilde;ada la joven- Porque... despu&eacute;s de todo, mi amor, no fue para tanto. Solo unas peque&ntilde;as travesuras... lo hice para divertirme un rato, nada m&aacute;s. No estar&aacute;s t&uacute; enfadado conmigo tambi&eacute;n &iquest;verdad?"</p><p align="justify">-"&iquest;Enfadado yo? &iquest;contigo? No mi amor, yo no me podr&iacute;a enfadar contigo jam&aacute;s. Pero s&iacute; quiero que aprendas a comportarte como es debido. T&uacute; sab&iacute;as y sabes que lo que hiciste no est&aacute; bien, aunque lo hayas hecho bromeando. El Trasgu&nbsp;desea que t&uacute; seas castigada, lo que me parece muy justo, as&iacute; que yo le propuse que me permitiera ayudarlo a corregirte."</p><p align="justify">-"&iquest;Corregirme a m&iacute;? pero... "</p><p align="justify">-"Nada mi cielo, nada. T&uacute; d&eacute;jame hacer a m&iacute; -dijo mientras la tomaba del brazo y se sentaba sobre un tronco ca&iacute;do- ver&aacute;s que todo queda aclarado; el Trasgu se ir&aacute; feliz y t&uacute; y yo comenzaremos una nueva vida."</p><p align="justify">Mientras dec&iacute;a esto colocaba a So&ntilde;ada a su derecha y ella lo miraba extra&ntilde;ada pero segu&iacute;a sus palabras y comentarios&nbsp;con mucha atenci&oacute;n. De repente le dio un suave tir&oacute;n, ella trastrabill&oacute; y cay&oacute; sobre las rodillas del que hab&iacute;a sido su salvador hac&iacute;a poco rato. Con un r&aacute;pido movimiento pas&oacute; el brazo por encima y la tom&oacute; de la cintura. Los azotes comenzaron a caer sobre sus nalgas mientras resonaban por todo el bosque.</p><p align="justify">El Trasgu sonre&iacute;a satisfecho al ver patalear a So&ntilde;ada, y acerc&aacute;ndose a la pareja le extendi&oacute; a Joselo un conjunto de ramas de abedul atadas con una cinta colorada que hab&iacute;a extra&iacute;do de entre sus ropas. La joven rubia capt&oacute; inmediatamente el fin que tendr&iacute;an aquellas ramas y comenz&oacute; a gritar:</p><p align="justify">-"Su&eacute;ltame, no puedes hacer esto... conozco hechizos secretos y te encantar&eacute;. &iexcl;Te convertir&eacute; en sapo o algo peor! Sueltameeeeeeee!"</p><p align="justify">Joselo par&oacute; de nalguearla, se acod&oacute; en su espalda y le dijo:</p><p align="justify">"Te recuerdo que no eres m&aacute;s una xana: por lo tanto, de nada te servir&aacute;n tus supuestos hechizos. En cambio eres una mujer, y estas nalgadas te ayudar&aacute;n a comportarte como es debido y te recordar&aacute;n qu&eacute; es lo que no debes hacer."</p><p align="justify">Sin m&aacute;s, levant&oacute; su falda y comenz&oacute; el castigo con las ramas de abedul. Claudio y Nadia que observaban atentamente la escena sent&iacute;an un poco de pena por So&ntilde;ada, en cambio el Trasgu, satisfecho y sonriente, dio media vuelta y se perdi&oacute; entre los &aacute;rboles y arbustos. La traviesa ninfa hab&iacute;a pagado su osad&iacute;a.</p><p align="justify">Al terminar, Joselo ayud&oacute; a So&ntilde;ada a ponerse en pie, mientras esta refregaba sus nalgas y hac&iacute;a mohines. La abraz&oacute; dulcemente, la bes&oacute;, y sin decir palabra marcharon los cuatro al pueblo.</p><p align="justify">Los a&ntilde;os pasaron y los personajes mitol&oacute;gicos del bosque astur se renovaron. Una y otra vez j&oacute;venes gallardos enamorados trataron de quitar hechizos a xanas y atalayas, pero ninguno tuvo el &eacute;xito que aquella noche de San Xuan lograron Joselo y Claudio al liberar dos j&oacute;venes prisioneras de diferentes encantamientos. Los cuatro obtuvieron aquella vez&nbsp;el m&aacute;s grande hechizo: el&nbsp;<strong><em>Hechizo de Amor en la Noche de San Xuan</em></strong>.</p><p align="center"><strong>- FIN -</strong></p><p align="justify">&nbsp;</p><p align="justify">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 29 Mar 2007 18:20:00 +0000</pubDate></item><item><title>La Siesta</title><link>https://amadeoyanak.blogia.com/2007/010602-la-siesta.php</link><guid isPermaLink="true">https://amadeoyanak.blogia.com/2007/010602-la-siesta.php</guid><description><![CDATA[&nbsp; <p align="center">Por: <strong>Amada Correa</strong></p><p align="center"><img src="/C:Documents%20and%20SettingscristinaMis%20documentoschileDIBUJITOSVARIOS%20DIBUJOScane.bmp" border="0" width="28" height="30" /></p><p align="right">"EL AMOR Y&nbsp; EL ORO, RESULTAN&nbsp; IMPOSIBLES <br />&nbsp;DE&nbsp; ESCONDER POR&nbsp; MUCHO TIEMPO "<br />Refr&aacute;n Popular </p><p align="center">&nbsp;</p><p align="justify">Su hermana y su cu&ntilde;ado terminaron por convencerla.</p><p align="justify"><br />A los sesenta y un a&ntilde;os de edad y cinco de viudez, Magdalena estaba acostumbrada a vivir sola, no necesitaba ninguna clase de compa&ntilde;&iacute;a, con Obdulia que tres veces por semana ven&iacute;a a ayudarla con la limpieza, adem&aacute;s de lavarle y planchar la ropa, le bastaba.</p><p align="justify">Cuando le recomendaron tomar a su servicio una jovencita del campo, -los chacareros ten&iacute;an por costumbre colocar a las hijas como dom&eacute;sticas en casas de familia y a los hijos como mandaderos en comercios del pueblo a condici&oacute;n que los enviaran a la escuela o les ense&ntilde;aran alg&uacute;n oficio-. ella se neg&oacute; de plano.</p><p align="justify">-No he tenido hijos, bueno ser&iacute;a que a mi edad me ocupe de criar hijos ajenos. Arg&uuml;&iacute;a cuando planteaban el asunto.</p><p align="justify">Una noche angustiosa a ra&iacute;z de una ca&iacute;da que pudo ser grave, la persuadi&oacute; que ten&iacute;an raz&oacute;n aquellos que le suger&iacute;an la compa&ntilde;&iacute;a de alguna persona joven.</p><p align="justify">De esa manera Amanda pas&oacute; a formar parte de su existencia. Se la recomend&oacute; el cu&ntilde;ado que ten&iacute;a de arrendatarios a los padres. La chica era la tercera de nueve hermanos y estaba por cumplir catorce a&ntilde;os cuando entr&oacute; a su servicio.</p><p align="justify">Al comienzo la viuda la ocup&oacute; con reservas, pero Amanda era humilde, un poco torpe tal vez, no obstante bien dispuesta y de buen car&aacute;cter, tanto que termin&oacute; por habituarse a ella y fue cobr&aacute;ndole cada vez m&aacute;s aprecio.</p><p align="justify">Poco a poco la muchacha fue ganando la confianza y el afecto de su quisquillosa patrona, que no tard&oacute; en tratarla como una hija y adem&aacute;s de las tareas de la casa le ense&ntilde;&oacute; a coser, tejer y bordar.</p><p align="justify">Pasaban el d&iacute;a juntas, ocupadas en las mismas tareas compartiendo todos los momentos, escuchaban los radioteatros mientras hac&iacute;an labores, tomaban mate y los domingos iban a misa y al cine.</p><p align="justify">Las &uacute;nicas horas que no compart&iacute;an eran las de sue&ntilde;o, -por la noche y a la siesta-, en las que cada una se retiraba a su habitaci&oacute;n.</p><p align="justify">Aunque la relaci&oacute;n entre ellas no siempre resultaba apacible, Amanda era torpe y como su patrona, ten&iacute;a pocas pulgas,&nbsp; muchas veces corr&iacute;a el riesgo de recibir de ella algunos sopapos.</p><p align="justify">En esas ocasiones Magdalena se conten&iacute;a porque la chica le inspiraba l&aacute;stima. Resignada, la pobrecita, hac&iacute;a pucheros encogida de miedo esperando el castigo, ese gesto de sumisa indefensi&oacute;n desarmaba a la mujer que, conmovida, optaba por bajar el brazo.</p><p align="justify">En un medio tan peque&ntilde;o como aquel, no era un secreto para nadie que en el hogar de esos chacareros brutos, hartaban de palizas a los hijos. Su madre y tambi&eacute;n el padre, -seg&uacute;n ella misma contaba-desde chiquita la tra&iacute;an a latigazo limpio... A do&ntilde;a Magdalena tal proceder le causaba repulsi&oacute;n.</p><p align="justify">Algo m&aacute;s de a&ntilde;o y medio llevaban viviendo juntas, en ese lapso la criatura delgaducha y macilenta reci&eacute;n llegada del campo se hab&iacute;a transformado a la sombra de su patrona en una agraciada mocita de tentadoras formas y delicadas maneras.</p><p align="justify">Do&ntilde;a Magdalena, que disfrutaba de un buen pasar, ten&iacute;a algunas debilidades, entre las m&aacute;s notorias: &iacute;nfulas de mujer elegante, que la llevaban a lucir lo &uacute;ltimo de la moda. No pod&iacute;a por consiguiente, permitir que su doncella anduviera mal entrazada, de manera que Amanda, -merced a esa debilidad de la patrona-, dispon&iacute;a tambi&eacute;n de un conjunto de vestimentas que contribu&iacute;an a realzar sus juveniles encantos...&nbsp;&nbsp;</p><p align="justify">La figurita de Amanda, resultaba ya la de un pimpollo que inquietaba al elemento masculino del pueblo, permanentemente atento a la floraci&oacute;n de beldades locales. Pero as&iacute; como agudas espinas resguardan las rosas, la altiva viuda custodiaba aquel capullo.</p><p align="justify">&iquest;En qu&eacute; momento consigui&oacute; H&eacute;ctor Lamura Alias "El Flaco" atraer la atenci&oacute;n de Amanda? &iquest;Cu&aacute;ndo consigui&oacute; eludir la pertinaz vigilancia de do&ntilde;a Magdalena? &iquest;De qu&eacute; medios se vali&oacute; para enamorarla? Son inc&oacute;gnitas que permanecer&aacute;n sin resolver, ante los sucesos s&oacute;lo caben conjeturas.</p><p align="justify">Se encontraban todos los d&iacute;as a la hora de la siesta en el fondo del patio, a escondidas, -desde luego-. Amanda recog&iacute;a la mesa, lavaba la vajilla y limpiaba la cocina a toda prisa, mientras do&ntilde;a Magdalena descansaba en su cuarto.</p><p align="justify">Cuando escuchaba la se&ntilde;al de su amado: un largo silbido modulado de manera inconfundible, daba por terminada las labores, despu&eacute;s de secarse las manos y desembarazarse del delantal corr&iacute;a al encuentro del novio en el antiguo gallinero.</p><p align="justify">All&iacute; al abrigo de miradas extra&ntilde;as, en un &aacute;ngulo sombr&iacute;o se entregaban a las pr&aacute;cticas que, con mayor o menor reserva y precauciones, llevan a cabo todos los enamorados del planeta desde que el mundo es mundo, que por obvias y reiteradas no vale la pena describir.</p><p align="justify">&iquest;C&oacute;mo se anotici&oacute; del romance clandestino Do&ntilde;a Magdalena? &iquest;Por intuici&oacute;n? &iquest;Por advertencias? &iquest;Por pura casualidad? &iquest;Por alguna evidencia?... No se sabe, lo concreto es que del estado de sospecha pas&oacute; raudamente al de certeza. </p><p align="justify">Comprobarlo con sus propios ojos y abalanzarse como un rayo sobre la pareja le demand&oacute; a la airada se&ntilde;ora un solo instante.</p><p align="justify">El gal&aacute;n, con los pantalones a medio abrochar, alcanz&oacute; trepar la tapia y, en mil&eacute;simas de segundo, gan&oacute; la calle; en cambio la doncella, dispuesta como se encontraba a consumar el informal himeneo, qued&oacute; all&iacute; mismo petrificada de espanto... </p><p align="justify">La intervenci&oacute;n de la due&ntilde;a de casa, aunque desgraciada e inoportuna para los enamorados, result&oacute;, conforme a la moral de la &eacute;poca, providencial al impedir consecuencias irreparables.</p><p align="justify">Desgraciada para Amanda por lo que sucedi&oacute; a continuaci&oacute;n, inoportuna para "El Flaco" quien en el preciso momento que estaba por hincar el diente, acab&oacute; en medio de la calle sin el pan y sin la torta...</p><p align="justify">La patrona, con la dr&aacute;stica determinaci&oacute;n que interrumpiera el &iacute;ntimo coloquio, resolvi&oacute; la despedir a la doncella. </p><p align="justify">La viuda intachable que durante m&aacute;s de cinco a&ntilde;os hab&iacute;a permanecido fiel a la memoria del difunto esposo, no pod&iacute;a bajo ning&uacute;n concepto permitir actos de libertinaje en su propia casa... &iexcl;Delante de mis propias narices deber&iacute;a decir!&nbsp; </p><p align="justify">-&iexcl;Puerca!... &iexcl;Desvergonzada!...&iexcl; Marchate inmediatamente de mi vista... And&aacute; a preparar tus cosas porque voy a avisar a tu casa que vengan a buscarte!... &iexcl;No quiero tenerte un minuto m&aacute;s aqu&iacute;!</p><p align="justify">A medida que la indignaci&oacute;n de la dama aumentaba su figura aparentaba crecer hasta alcanzar dimensiones gigantescas, por contraste el f&iacute;sico de la culpable parec&iacute;a ir empeque&ntilde;eci&eacute;ndose cada vez m&aacute;s Tal la impresi&oacute;n que cada una de las protagonistas experimentaba en la circunstancia.</p><p align="justify">Al escuchar el veredicto condenatorio la infeliz Amanda, que hasta ese momento se hab&iacute;a limitado a llorar en silencio, sin alzar la cabeza, prorrumpi&oacute; en desesperadas s&uacute;plicas...</p><p align="justify">-&iexcl;Por el amor de Dios, se&ntilde;ora!...&iexcl;Por lo que m&aacute;s quiera!... &iexcl;No me eche!... &iexcl;Ay de m&iacute;, en casa me moler&aacute;n a palos!... &iexcl;Ay! &iexcl;Perd&oacute;neme por favor!... &iexcl;Har&eacute; lo que usted me pida!... No quiero volver a casa... &iexcl;Ay! &iexcl;Ay! &iexcl;Usted no se imagina el castigo que me van a dar! </p><p align="justify">-&iquest;Pens&aacute;s acaso que merec&eacute;s un premio, puerca? &iexcl;Una gran paliza es lo menos que te corresponde desvergonzada! En el lugar de tus padres, yo te dar&iacute;a una soberana paliza por cada una de las veces que lo hiciste! &iquest;Porque esa cochinada de hoy la vienen haciendo desde hace rato, no?...</p><p align="justify">Como la muchacha enmudeciera anonadada por la fil&iacute;pica, la patrona exigi&oacute;: </p><p align="justify">-&iexcl;Vamos contestame! &iquest;Cu&aacute;ntas veces lo hicieron?... &iexcl;Decimelo!</p><p align="justify">Con un hilo de voz Amanda respondi&oacute;:</p><p align="justify">-Nunca lo hicimos, se&ntilde;ora...</p><p align="justify">Do&ntilde;a Magdalena, imprimiendo m&aacute;s potencia a su voz y en tono sarc&aacute;stico insisti&oacute;:</p><p align="justify">-&iquest;Pretend&eacute;s que te crea?... &iexcl;Mentirosa de porquer&iacute;a!... &iquest;Te est&aacute;s burlando de mi?...</p><p align="justify">La interpelada neg&oacute; con la cabeza y extrayendo fuerzas de la dif&iacute;cil situaci&oacute;n, exclam&oacute;:<br /></p><p align="justify">-No, se&ntilde;ora...No le miento... &iexcl;Se lo juro por Dios! Uniendo la acci&oacute;n a la palabra form&oacute; una cruz con los dedos y la bes&oacute;. "-Eso" no lo hicimos nunca&nbsp; se&ntilde;ora.</p><p align="justify">Se expres&oacute; con tanta vehemencia que la mujer le crey&oacute;, aunque se abstuvo de manifestarlo, para humillarla un poco m&aacute;s todav&iacute;a agreg&oacute;...</p><p align="justify">-&iexcl;Ah, no!... &iquest;Qu&eacute; hac&iacute;an entonces?... &iquest;Qu&eacute; estaban haciendo reci&eacute;n?... Ante el silencio de su interlocutora, insisti&oacute;: &iexcl;Vamos decime que hac&iacute;an a la hora de la siesta! &iexcl;Contestame sinverg&uuml;enza!</p><p align="justify">Luego de un momento de vacilaci&oacute;n, tratando de encontrar alguna esperanza de perd&oacute;n en aquel bochornoso interrogatorio, con un hilo de voz musit&oacute;: </p><p align="justify">-Me besaba...lo besaba...nos bes&aacute;bamos...</p><p align="justify">-&iquest;Nada m&aacute;s? Tron&oacute; la voz inquisidora, para a&ntilde;adir: -No&nbsp; creo que se besaran solamente... &iquest;Qu&eacute; otra cosa hac&iacute;an?</p><p align="justify">Tartamudeando Amanda respondi&oacute;: -Nos acarici&aacute;bamos...</p><p align="justify">-Eso quer&iacute;a o&iacute;rte decir... Exclam&oacute; con aire triunfal Do&ntilde;a Magdalena. O sea que se toqueteaban &iquest;No es as&iacute;? Como la chica asintiera con la cabeza que manten&iacute;a gacha, la mujer arremeti&oacute;: -Y vos, -&iexcl;buena pieza!- dejabas que &eacute;l te manoseara por todas partes... &iquest;Verdad?&nbsp; </p><p align="justify">Roja como la grana, Amanda continuaba asintiendo en silencio. -Seguro que vos tambi&eacute;n lo toqueteabas a &eacute;l. Dijo y sin esperar la respuesta arriesg&oacute; la pregunta clave: -&iquest;Cu&aacute;ndo se manoseaban &eacute;l nunca te exigi&oacute; que lo hicieran?...</p><p align="justify">Volvi&oacute; a apremiarla para obtener respuesta. Con voz desfalleciente la doncella declar&oacute;: -Siempre me lo ped&iacute;a, pero yo ten&iacute;a miedo y me negaba...El dec&iacute;a que si yo lo quer&iacute;a de verdad ten&iacute;amos que encamarnos... &eacute;l amenazaba con largarme si me segu&iacute;a negando, entonces yo lloraba... "Tenemos que encamarnos porque nos queremos", dec&iacute;a para convencerme... Yo le rogaba que esper&aacute;ramos un poco todav&iacute;a...Entonces...</p><p align="justify">-Entonces, &iquest;qu&eacute;?... Urgi&oacute; Do&ntilde;a Magdalena, impaciente con los balbuceos de la acusada. &iexcl;Vamos de una vez!</p><p align="justify">-Entonces me ped&iacute;a que...que se lo agarrara...para calmarlo, dec&iacute;a... y yo... yo... Los sollozos sacud&iacute;an su cuerpo impidi&eacute;ndole continuar.</p><p align="justify">-Y vos hac&iacute;as lo que &eacute;l quer&iacute;a, &iquest;no es as&iacute;?... Y tambi&eacute;n, -&iexcl;asquerosa! te lo pon&iacute;as en la boca...&iquest;verdad?... Amanda asent&iacute;a sollozando cada vez con m&aacute;s vehemencia, hasta que cayo de rodillas suplicando:<br /></p><p align="justify">-&iexcl;Basta por Dios, se&ntilde;ora! Le he dicho toda la verdad, me port&eacute; muy mal con usted... S&eacute; que merezco que me castiguen por todo lo que hice, no me importar&iacute;a que usted me pegara hasta cansarse... puede pegarme con lo que quiera...pero por el amor de Dios no me eche de aqu&iacute;... &iexcl;Se lo ruego se&ntilde;ora!...</p><p align="justify">Do&ntilde;a Magdalena, deseaba quedarse a solas para poner un poco de orden en sus pensamientos, por ese motivo despach&oacute; a la muchacha a su habitaci&oacute;n no sin antes recordarle que fuera preparando sus cosas.</p><p align="justify">En su cuarto, la desconsolada Amanda, se ech&oacute; de bruces sobre la cama para continuar con el llanto. Mientras en el comedor, sentada en su sill&oacute;n favorito al lado del receptor de radio, la due&ntilde;a de casa, repasaba los hechos y cavilaba sobre el partido a tomar.</p><p align="justify">Luego de reflexionar a lo largo de media hora, durante la cual sopes&oacute; todos los pro y los contra, resolvi&oacute; conservar a Amanda con ella. El motivo principal, -se dijo a si misma- era buscar una reemplazante, porque no quer&iacute;a quedarse sola. Exist&iacute;an adem&aacute;s otras razones, en particular el v&iacute;nculo de afecto que, a pesar del disgusto, la ligaba a esa criatura era, -aunque de momento se negara a reconocerlo-, la raz&oacute;n principal de aquella decisi&oacute;n.</p><p align="justify">La congoja, el arrepentimiento y la sinceridad de la chica, la predispon&iacute;an a su favor, aunque pesaban en contra los principios rectores de su existencia, as&iacute; como la honorabilidad y buen nombre de su casa que indecentemente Amanda hab&iacute;a pisoteado...</p><p align="justify">-Perdonarla, estar&iacute;a bien de mi parte...razonaba. Pero no, hacer borr&oacute;n y cuenta nueva como si aqu&iacute; no hubiera pasado nada, eso no me convence... No ser&iacute;a justo, as&iacute; esa descarada de alguna manera se saldr&iacute;a con la suya... </p><p align="justify">De manera que, para volver a lo de antes no deb&iacute;a concederle el perd&oacute;n graciosamente, entonces, como medida previa hab&iacute;a que hacer justicia, de una sola manera: castig&aacute;ndola como correspond&iacute;a.</p><p align="justify">Para recordarle sus faltas, ten&iacute;a para elegir varios tipos de castigos, uno de ellos, mantenerla confinada en el cuarto despu&eacute;s de cumplir con sus tareas sin permitirle salir de la habitaci&oacute;n ni escuchar radio, otro imponerle trabajos desagradables o humillantes como obligarla a permanecer de plant&oacute;n con la cara vuelta hacia la pared todos los d&iacute;as durante varias horas y, en ese lapso, no permitirle compartir&nbsp; la mesa con ella...</p><p align="justify">Ninguna de esas variantes la conformaban, pues carec&iacute;an de la severidad suficiente para escarmentarla... -&iexcl;Un escarmiento!...&iexcl;Esa es la palabra adecuada!&nbsp; -se dijo- Lleg&oacute; as&iacute; a la conclusi&oacute;n que el &uacute;nico tratamiento adecuado para el caso era propinarle la severa paliza que tantos temores le inspiraba.</p><p align="justify">Fue as&iacute; como la idea de la paliza la convenci&oacute; por completo. Do&ntilde;a Magdalena no pose&iacute;a experiencia alguna en materia de palizas, no recordaba haberlas recibido nunca, menos a&uacute;n haberlas propinado, pero dispon&iacute;a, en cambio, de un enorme sentido pr&aacute;ctico, que le permiti&oacute; programar minuciosamente todos los pasos a seguir.</p><p align="justify">Por de pronto, resolvi&oacute; no anticiparle su prop&oacute;sito, dejar&iacute;a que en soledad continuara Amanda ignorando su suerte, la posibilidad que la decisi&oacute;n de echarla se mantuviera deb&iacute;a afligirla hasta el momento mismo de proponerle el castigo.</p><p align="justify">Entretanto se dedic&oacute; a preparar los elementos necesarios. Con la tijera de podar en mano se encamin&oacute; al laurel de jard&iacute;n que adornaba un rinc&oacute;n del patio, seleccion&oacute; all&iacute; una vara del grosor de su dedo pulgar, la cort&oacute; en ambos extremos, e inmediatamente la curv&oacute; con ambas manos para comprobar su flexibilidad.</p><p align="justify">Del ropero sac&oacute; despu&eacute;s el cintur&oacute;n de tela de una de sus batas y un pa&ntilde;uelo de gasa. Con la vara debajo del brazo y los otros dos elementos en la mano se present&oacute; en el cuarto de Amanda, quien al o&iacute;r la puerta se incorpor&oacute; de golpe.</p><p align="justify">Sin darle tiempo a reflexionar, la se&ntilde;ora le dijo: -Amanda, veo que todav&iacute;a no has preparado tus cosas... &iquest;Est&aacute;s pensando que puedo perdonarte, verdad? Yo he pensado bastante en tu mal comportamiento y a pesar de todo estar&iacute;a dispuesta a perdonarte, pero... Hay un inconveniente, si yo te perdono as&iacute; porque s&iacute;, vos te vas a salvar de una paliza lo que ser&iacute;a muy injusto. &iquest;No te parece?... Entonces tendr&aacute;s que elegir: o te vas a tu casa y la paliza te la dan all&aacute; o te qued&aacute;s conmigo y en ese caso la paliza te la doy yo ahora mismo... &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;s?...</p><p align="justify">-Que me quedo, se&ntilde;ora. Respondi&oacute; la muchacha con resoluci&oacute;n mientras sus distendidas facciones revelaban el alivio que sent&iacute;a. La mujer la observ&oacute; unos instantes para agregar despu&eacute;s:</p><p align="justify">-Para que no te confundas, te prevengo que sigo tan enojada con vos como al principio y que la paliza que pienso darte te va a resultar muy, pero muy dolorosa...&iquest;Ves esta vara? Puso delante de los ojos de la doncella la rama del laurel de jard&iacute;n. Acabo de cortarla, parece hecha de goma, &iquest;ves qu&eacute; blandita es? Para demostrarlo la hizo cimbrar en el aire. Todav&iacute;a est&aacute;s a tiempo de marcharte... Una vez que te desnudes y te ate al pie de la cama ya no vas a poder arrepentirte...</p><p align="justify">Ella sab&iacute;a de antemano que la muchacha no se echar&iacute;a atr&aacute;s, continuaba habl&aacute;ndole s&oacute;lo para prolongarle el sufrimiento moral que a su criterio formaba tambi&eacute;n parte del castigo y para informarle adem&aacute;s la manera c&oacute;mo hab&iacute;a resuelto aplicarle la vara.</p><p align="justify">-Bueno, &iquest;qu&eacute; hacemos, te vas o te qued&aacute;s?</p><p align="justify">-Me quedo, se&ntilde;ora... Me quedo.</p><p align="justify">-Entonces empez&aacute; a sacarte la ropa...&iexcl; Todita la ropa!...</p><p align="justify">Amanda, estaba descalza, llevaba encima apenas un sencillo delantal de algod&oacute;n estampado cuyos botones comenz&oacute; a desprender con&nbsp; mal reprimido nerviosismo. Era la primera vez que se mostrar&iacute;a completamente desnuda delante de la se&ntilde;ora. </p><p align="justify">Cuando estaba dentro de la casa debajo del vestido no llevaba corpi&ntilde;o, ni medias, &uacute;nicamente la bombacha, de manera que desnudarse le llev&oacute; muy poco tiempo. </p><p align="justify">Durante la operaci&oacute;n Amanda mantuvo la vista baja esquivando la mirada de su patrona, cuyos ojos en cambio recorr&iacute;an con un dejo de envidia el cuerpo desnudo de la muchacha.</p><p align="justify">Do&ntilde;a Magdalena que en su juventud poseyera una cuidada figura era consciente de los estragos del tiempo: la elasticidad de sus formas y la tersura de su piel&nbsp; iban perdiendo d&iacute;a a d&iacute;a firmeza y lisura. El espejo, que consultaba a menudo, le revelaba de manera impiadosa e inapelable todas esas se&ntilde;ales de decrepitud. </p><p align="justify">Pensaba en todo eso mientras observaba las espl&eacute;ndidas carnes de la joven... De pronto, un sentimiento ruin, -del que no tardar&iacute;a en avergonzarse-, le proporcion&oacute; la satisfacci&oacute;n de saber que ten&iacute;a en sus manos el instrumento y el modo de apabullar la insolente soberbia de ese cuerpo.</p><p align="justify">La mujer deposit&oacute; en la cama la vara de laurel y el pa&ntilde;uelo, enseguida orden&oacute;: -&iexcl;Estir&aacute; los brazos! La chica, con la vista clavada en el suelo obedeci&oacute;...</p><p align="justify">Magdalena rode&oacute; con el cintur&oacute;n de la bata ambas mu&ntilde;ecas e hizo un nudo no demasiado ce&ntilde;ido aunque lo suficientemente firme para que los tirones no pudieran aflojarlo ni deshacerlo, despu&eacute;s la hizo girar para enfrentarla a los pies de la cama de hierro, haciendo que pasara los brazos por encima del primer travesa&ntilde;o, despu&eacute;s lig&oacute; los extremos del cintur&oacute;n al segundo, de esa manera el cuerpo de Amanda qued&oacute; pegado a los barrotes de la cama y a causa de la escasa longitud de la improvisada cuerda qued&oacute; ligeramente curvada hacia adelante.</p><p align="justify">Aunque en aquella posici&oacute;n se hallaba pr&aacute;cticamente inmovilizada, la mujer repar&oacute; que no hab&iacute;a tenido en cuenta sujetarle las piernas... En medio del dolor de la paliza en un intento desesperado por librarse de los azotes pod&iacute;a alcanzarla a ella con un puntapi&eacute;. Para subsanar el olvido, extrajo de la c&oacute;moda de la chica un par de medias, con ellas le rode&oacute; los tobillos anud&aacute;ndolas tambi&eacute;n.</p><p align="justify">El aspecto que ofrec&iacute;a Amanda era lastimoso. El &uacute;ltimo detalle fue el pa&ntilde;uelo.<br /><br />-Me imagino, -le susurr&oacute; al o&iacute;do-, que no querr&aacute;s que los vecinos oigan tus gritos, &iquest;no es as&iacute;?... Entonces vas abrir bien la boca para que te coloque el pa&ntilde;uelo...Dos gruesas l&aacute;grimas rodaron por las mejillas de la doncella, preludio de las que no tardar&iacute;an en aflorar...</p><p align="justify">Do&ntilde;a Magdalena esper&oacute; unos minutos antes de comenzar con el vapuleo. Hab&iacute;a resuelto actuar sin prisa, tomarse un tiempo entre varazo y varazo y observar las consecuencias, de ese modo, -pensaba-, la paliza surtir&aacute; el efecto buscado...</p><p align="justify">La vara describi&oacute; una par&aacute;bola antes de impactar en el medio de ambas nalgas... el cuerpo de la muchacha se crisp&oacute;, la cama chill&oacute; y de su boca sali&oacute; un gemido ahogado por el pa&ntilde;uelo...</p><p align="justify">-Esto te pasa por desfachatada, por puerca, por indecente, por sinverg&uuml;enza. Declamaba con voz calma la mujer mientras aprontaba el segundo golpe que, como el anterior dio de lleno en las convulsionadas nalgas dejando en ellas una estr&iacute;a rutilante provocando renovados estertores de dolor... -Para que no se te olvide... Remach&oacute; la dama sentenciosamente.</p><p align="justify">Uno...dos...tres... Diez varazos, matizados por consejos y reproches... Diez m&aacute;s no fueron suficientes para agotar el repertorio y los Diez sucesivos tampoco... La fuente de las l&aacute;grimas agot&oacute; su caudal... Amanda era un gui&ntilde;apo de carne temblorosa y congestionada cuando Do&ntilde;a Magdalena se declar&oacute; satisfecha...</p><p align="justify">Liberada de las ataduras, Amanda cay&oacute; despatarrada en la cama con el cuerpo sacudido por hondos sollozos. A pesar del convencimiento de haber obrado como correspond&iacute;a, do&ntilde;a Magdalena no pudo evitar condolerse de la pobre muchacha... Al fin de cuentas la carne es d&eacute;bil... A su edad tambi&eacute;n me pudo haber sucedido a mi...El lejano recuerdo del asedio de un primo con quien jugaban a ser novios en lugares oscuros, apareci&oacute; de repente arranc&aacute;ndole una tierna sonrisa... </p><p align="justify">Volvi&oacute; del cuarto de ba&ntilde;o con un pote de crema, se sent&oacute; en el borde de la cama y con mano maternal comenz&oacute; a untar las partes m&aacute;s da&ntilde;adas de la piel. Comprob&oacute; que no hab&iacute;a lastimaduras, aunque si numerosos cardenales y moretones. </p><p align="justify">La patrona le aplicaba la crema con delicadeza, con la misma suavidad de una caricia. Amanda hab&iacute;a dejado de llorar aunque a veces el roce de la mano le provocaba contracciones involuntarias.</p><p align="justify">-&iquest;C&oacute;mo te sent&iacute;s?... Pregunt&oacute;.</p><p align="justify">-Un poco mejor se&ntilde;ora...</p><p align="justify">-&iquest;Duele mucho?</p><p align="justify">-Un poquito, se&ntilde;ora... &iquest;Sigue enojada conmigo?...</p><p align="justify">-No, Amanda, ya no estoy enojada con vos...</p><p align="justify">-Entonces me siento mejor...&iexcl;Gracias se&ntilde;ora!</p><p align="center">..................................................................</p><p align="justify">-&iquest;Pod&eacute;s levantarte?</p><p align="justify">-Creo que s&iacute;...</p><p align="justify">-Te ayudo a vestirte...Apurate, est&aacute; por empezar el radioteatro de las cuatro...Mientras yo preparar&eacute; el mate...</p><p align="justify"><br /><strong>Ep&iacute;logo</strong></p><p align="justify">A pesar de los buenos prop&oacute;sitos de ambas mujeres las cosas no volvieron a ser exactamente como antes, consciente de la debilidad de la carne, a la hora de la siesta Do&ntilde;a Magdalena tomaba la precauci&oacute;n de encerrar a Amanda bajo llave en el dormitorio cuya ventana ten&iacute;a rejas y, por si acaso, mantuvo siempre a mano una vara de laurel de jard&iacute;n...</p><p align="justify">Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de los sucesos narrados, Amanda, virgen todav&iacute;a, se cas&oacute; con un buen hombre...&nbsp; </p><p align="justify">31/12/2005</p>]]></description><pubDate>Sat, 06 Jan 2007 21:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>Ep&#xED;stola</title><link>https://amadeoyanak.blogia.com/2007/010601-epistola.php</link><guid isPermaLink="true">https://amadeoyanak.blogia.com/2007/010601-epistola.php</guid><description><![CDATA[&nbsp; <p align="center">Por: <strong>Amadeo Pellegrini</strong></p><p>No hace mucho tiempo recib&iacute; de mi dilecta amiga, Amada Correa, una carta donde se ocupa de poner negro sobre blanco en un tema colorido, como es&nbsp; de las azotainas. Ella, como se ver&aacute;, prefiere prescindir de barbarismos o extranjerismos como spanking, canne, tawse, otk, y otros correlativos o concordantes, as&iacute; como los usuales neologismos derivados de aquellos: spankos, spanker,&nbsp; etc. para emplear t&eacute;rminos equivalentes de nuestro propio lenguaje y, asimismo, reivindicar el rol protag&oacute;nico que cabe a los hispanos y a su descendencia cultural en la historia y desarrollo de las azotainas.</p><p>Transcribo a continuaci&oacute;n la mencionada correspondencia de la que he suprimido solamente el encabezamiento y el final por motivos personales.</p><p align="center">.....................................................................................</p><p>"Bien, en cuanto a los links y sites que frecuento desde hace un tiempo, debo decirte que estoy sorprendida e indignada por el empleo de palabras ajenas a nuestro idioma y por la falta de informaci&oacute;n de nuestros cofrades hispanoparlantes, como si la afici&oacute;n por los azotes fuera un invento anglosaj&oacute;n y no algo propio de la naturaleza humana, tambi&eacute;n como si nosotros -los latinos en general y los &iacute;beros en particular- careci&eacute;ramos de ricas tradiciones y excelente literatura sobre las azotainas para andar buscando fuentes de solaz e inspiraci&oacute;n en otras lenguas y lugares." </p><p>"Mira Amadeo, t&uacute; sabes que dispongo de una crecida bibliograf&iacute;a sobre esto, no solamente en espa&ntilde;ol, por eso sostengo que en muchos aspectos la nuestra es muy superior en cuanto a descripciones, gracia y voluptuosidad; lo que puedo demostrar con cantidades de casos y ejemplos desde la prehistoria hasta el presente." </p><p>"Para confirmar lo que digo, basta con pasar una ligera revista al Siglo de Oro y as&iacute; hartarse de azotes y azotainas, desde "El Paso de las Aceitunas" de Lope de Rueda, donde la desdichada Mencig&uuml;ela recibe palizas tanto de su madre como de Toruvio, su padre, hasta "Las venturas y desventuras del ojo del culo" de Don Francisco de Quevedo y Villegas, sin omitir a ninguno de los m&aacute;s reputados ingenios como Don Lope F&eacute;lix de Vega Carpio y hasta el mism&iacute;simo Don Miguel de Cervantes Saavedra, cuya pluma pone en boca del Licenciado Vidriera, "que los azotes que los padres dan a los hijos honran y los del verdugo afrentan"; y en "Rinconete y Cortadillo" hace admitir a la vapuleada quejosa, que luego de los azotes recibi&oacute; de su amado verdugo hartos m&aacute;s halagos y caricias..."</p><p>"Y si revisamos las p&aacute;ginas de leyendas de la historia, &iquest;no fueron acaso, azotadas por los infantes de Carri&oacute;n las hijas del Cid Campeador en el robledal de Corpes?..." </p><p>"En fin, amigo m&iacute;o no quiero extenderme, en realidad deseaba obsequiarte estas dos poes&iacute;as:</p><p>BUENA PERSONA&nbsp; (*)</p><p>-&iexcl;T&iacute;o, t&iacute;o! -Aqu&iacute; estoy ya.</p><p>-&iexcl;Qu&eacute; infamia! &iexcl;Qu&eacute; villan&iacute;a!</p><p>-&iquest;Qu&eacute; tienes sobrina m&iacute;a?</p><p>-Que me ha pegado mam&aacute;.</p><p>-&iquest;Mi hermana, di? -S&iacute; se&ntilde;or.</p><p>-&iquest;Y por qu&eacute;?... &iexcl;Dios la confunda!</p><p>-&iquest;Alg&uacute;n cachete? -Una tunda</p><p>de las de marca mayor.</p><p>&iexcl;Ay t&iacute;o. Qu&eacute; vapuleo!</p><p>&iexcl;Qu&eacute; redoble! &iexcl;Zas, zis, zas!</p><p>&iexcl;Una costilla nom&aacute;s</p><p>se ha librado del solfeo!</p><p>Moquetes, y...sin recato</p><p>-sentir&eacute; escandalizarte.-</p><p>En salva sea la parte,</p><p>desnuda, con un zapato</p><p>una... &iexcl;que ni a los chiquillos!</p><p>Tengo los cuatro carrillos</p><p>que me est&aacute;n echando lumbre.</p><p>-Los dos. -Los cuatro.- &iexcl;Ya, ya!</p><p>Ahora lo adivino todo</p><p>&iquest;Qu&eacute; has hecho que de ese modo</p><p>te ha solfeado mam&aacute;?</p><p>-Pues mirar por la familia,</p><p>ser formal. - &iexcl;Vaya un capricho!</p><p>-Mam&aacute; hace un rato me ha dicho:</p><p>"Hay que decidirse Emilia,</p><p>tienes tres novios, y no</p><p>quisiera yo que te perdieres</p><p>la ocasi&oacute;n &iquest;A cu&aacute;l prefieres?"</p><p>Y entonces le dije yo:</p><p>"Si es forzoso decidir,</p><p>voy a hablarte sin empacho.</p><p>Mira, Andr&eacute;s es un muchacho</p><p>como no hay m&aacute;s que pedir.</p><p>Su exquisita educaci&oacute;n </p><p>y su porte distinguido</p><p>confieso que han encendido</p><p>en amor mi coraz&oacute;n</p><p>gentileza y juventud </p><p>une a un talento probado</p><p>y adem&aacute;s es un dechado</p><p>de honradez y de virtud.</p><p>Tiene un alma generosa</p><p>todo cuanto puede hacer</p><p>la dicha de una mujer </p><p>que consiga ser su esposa."</p><p>-Me gusta que as&iacute; lo alabes</p><p>-Y en el Tribunal de Cuentas</p><p>tiene ya dos mil quinientas</p><p>pesetas de sueldo &iquest;Sabes?</p><p>Y seg&uacute;n vale, conf&iacute;o</p><p>que ascienda r&aacute;pidamente.</p><p>Es un muchacho excelente,</p><p>en fin una ganga, t&iacute;o.</p><p>Juan en cambio es un tunante</p><p>Bot&iacute;n, Taurina, caf&eacute;s...</p><p>y sombrero cordob&eacute;s</p><p>juergas, y ca&ntilde;as, y cante</p><p>Siempre de toros -me irrita-</p><p>la conversaci&oacute;n entabla</p><p>Cuando del Reverte no habla</p><p>es para hablar del Guerrita</p><p>Tiene fortuna, corriente, </p><p>y hasta escudo de nobleza</p><p>&iquest;Qu&eacute; sentar&aacute; la cabeza?</p><p>Pero hasta que no la siente...</p><p>El tercero es necio y tonto,</p><p>Don Ramiro P&eacute;rez Mota, </p><p>un vejestorio con gota</p><p>que se morir&aacute; muy pronto.</p><p>Gasta peluca con rizos.</p><p>Es un mentecato, un lerdo</p><p>reparado del izquierdo</p><p>y &iexcl;lleva dientes postizos!</p><p>Adem&aacute;s es tartajoso.</p><p>Tiene, -y cada a&ntilde;o la aumenta,-</p><p>veinte mil duros de renta</p><p>&iexcl;Pero es lo m&aacute;s asqueroso!</p><p>La elecci&oacute;n, como t&uacute; ves,</p><p>no era dudosa. Eleg&iacute; </p><p>-No digas m&aacute;s,... entend&iacute;, </p><p>al intachable, a tu Andr&eacute;s</p><p>-No a Don Ramiro.- &iquest;T&uacute;, t&uacute;?</p><p>&iexcl;Casta! -&iquest;Qu&eacute; hace usted? Ven Casta</p><p>Mira, toma mi bamb&uacute;</p><p>y renueva el vapuleo...</p><p>-&iexcl;T&iacute;o, por Dios! -&iexcl;Chilla, chilla!</p><p>-&iexcl;Y le rompes la costilla </p><p>que se libr&oacute; del solfeo!</p><p>Rafael Mar&iacute;a Liern (1832 - 1897) </p><p>(*) Publicado en la revista "Madrid C&oacute;mico" -N&ordm; 590 del 9 de junio de 1894- </p><p align="center">* * *</p><p align="left">TRABAJAR PARA SU DA&Ntilde;O</p><p>La madre de un muchacho campesino</p><p>ganaba su porci&oacute;n hilando lino,</p><p>su hijo un m&iacute;sero galopo, </p><p>le hurtaba una porci&oacute;n de cada copo.</p><p>Con el producto de los hurtos fue tejiendo</p><p>Un l&aacute;tigo tremendo</p><p>con la benigna idea</p><p>de zurrar a los ni&ntilde;os de la aldea.</p><p>Di&oacute;se en pelar la rueca tanta prisa</p><p>que hubo la madre de notar la sisa.</p><p>La casa revis&oacute; </p><p>del piso al techo</p><p>Y el l&aacute;tigo encontr&oacute;</p><p>de hurtillos hecho;</p><p>cogi&oacute;le furibunda </p><p>y le dio con &eacute;l tan recia tunda</p><p>que de las posas al cogote </p><p>no qued&oacute; lugar libre de azote.</p><p>Y dec&iacute;a al azotarle de alto a bajo</p><p>&iquest;Ves de qu&eacute; sirve tu trabajo?</p><p>"A robar te llev&oacute; tu mal deseo </p><p>y con el robo yo te vapuleo"</p><p>Moraleja:</p><p>Siempre ver&aacute;s que el vicio labra por sus manos el suplicio</p><p>Juan Eugenio Hartzenbusch (1806 - 1880)</p><p>"Hermosas, &iquest;verdad? Pues mira si tenemos cosas buenas, sobre todo de este &uacute;ltimo que ha escrito muchas obras m&aacute;s que lo acreditan como un em&eacute;rito aficionado a la flagelaci&oacute;n dom&eacute;stica." </p><p>"Me despido...etc."</p><p>Amada Correa</p><p>22/04/2006</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sat, 06 Jan 2007 20:36:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
